martes, 28 de octubre de 2014

Epílogo: de agradecimientos y de las buenas intenciones que no llegan a cumplirse





El 21 de agosto de 2010 abrí Pues vaya libro friki. Decidí abrir este blog para hablar de lo que realmente ha sido mi mayor afición desde que era una renacuaja y la profe Teresa nos enseñó a leer. Hace ya cuatro años de la apertura de este blog, y lo he disfrutado muchísimo. Desgraciadamente, ya no tengo tiempo para cuidarlo como debería. Ya, ya sé que es la crónica de una muerte anunciada; ya sé que el blog lleva agonizando desde hace mucho tiempo. Y no creáis que no me da pena; es mi bebé, el primer blog que he tenido, y me da mucha pena. Por eso no lo he sacrificado antes, porque todos los meses me proponía lo mismo: “¡Este sí que sí; este mes voy a hablar de todos los libros que he leído, buscaré un hueco los fines de semana, o por las noches cuando llego a casa, y escribiré más y mejores entradas!”. Me emocionaba; quería reflotarlo escribiendo de la continuación de Los diez mil, de las continuaciones de Wool, de tantas otras cosas… Pero, al final, siempre era este no que no; siempre surgía algo, y se me pasaba el mes y no podía escribir, o escribía algo rápido. Este verano me di cuenta de que nunca iba a llegar ese mes que fuera que sí, y me ha costado aceptarlo un par de meses más (una, que es dura de mollera).

Así que, amigos, hoy hago oficial el cierre de Pues vaya libro friki. No voy a escribir más entradas, pero sí dejaré el blog disponible para todo el que lo quiera leer, así como la opción de recibir nuevos comentarios. No quiero despedirme sin daros las gracias de todo corazón a todos los que habéis leído alguna vez, a todos los que habéis participado con vuestros comentarios, porque escribir este blog ha sido mucho más divertido gracias a vosotros. 

¡Muchas gracias, amigos, y hasta siempre!

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