A pesar de que Martin es uno de mis
autores favoritos, no he tenido la oportunidad de escribir sobre
ninguno de sus libros (aunque sí tengo varias entradas sobre las
adaptaciones de sus obras), más que nada porque hasta hace un par de
meses, cuando salió Refugio del viento, no había salido nada
nuevo del autor desde antes de que creara el blog. Ahora, por fin,
tenemos Danza de dragones, la quinta parte de Canción de
hielo y fuego.
Así que vamos a lo que importa: el
libro en sí. Pero, antes de nada, un aviso: si no habéis llegado a
Danza de dragones, no leáis el post. Lo siento, pero
es imposible hablar del quinto libro de una serie sin decir nada que
pueda dar pistas sobre los libros anteriores. Y menos todavía si es
Canción de hielo y fuego, donde los personajes principales
mueren a chorro y la simple mención de un personaje (o no
mencionarlo nunca) puede convertirse en un spoiler. Así que
dejadlo aquí, disfrutad de los libros, llorad y cabreaos, y, cuando
hayáis terminado, volved por aquí.
Danza
de dragones era, en principio,
un todo con Festín de cuervos.
Pero a Martin se le fue de las manos (864 páginas de Festín
de cuervos más otras 1222 de
Danza de dragones) y decidió
repartir las historias en dos libros. Cualquiera hubiera optado por
escribirlo todo y partirlo por la mitad, pero él prefirió juntar
todas las historias del sur en Festín de cuervos
y dejar las del norte para Danza de dragones.
Así que los dos libros ocurren simultáneamente, aunque Danza
de dragones se prolonga más en
en tiempo que el cuarto libro. Martin lo avisa en una nota al
comienzo del libro, pero, incluso así, resulta un poco raro ver a
ciertos personajes en donde no deberían estar porque dejaron ese
lugar en Festín de cuervos,
o que ciertos hechos de Tormenta de espadas
que a nosotros nos quedan muy lejanos (¿cuántos años han pasado
ya? ¿Siete? Y un libro de ochocientas páginas por medio...), estén
tan frescos para los personajes. Menos mal que las historias no se
solapan demasiado, y esa sensación de deslocalización no dura
mucho.
El
punto de partida argumental, por tanto, ya lo conocéis. En el Muro,
la Guardia, gracias a la ayuda de Stannis, acaba de derrotar al
ejército de Mance. En el Sur, los Lannister gobiernan sin demasiada
oposición, dado que el aspirante legítimo al Trono de Hierro está
entretenido con los salvajes, aunque mantienen escaramuzas con los
hombres de hierro de los Greyjoy y con los restos del ejército de
Robb Stark, todavía leales al Joven Lobo. Invernalia es una ruina
cubierta de nieve, arrasada por el bastardo de Fuerte Terror,
mientras Bran, su heredero, pena más allá del Muro buscando al
cuervo de tres ojos. Las Islas de Hierro tienen un nuevo rey y Asha
Greyjoy (¿por qué a nadie se le ocurrió cambiarle en nombre en los
libros con la excusa de que se parece al de Osha, cuando lo único
que tienes para guiarte es unas letras sobre un papel, y sí lo
hicieron en la serie, donde tienes a dos actrices con un físico muy
diferente para que no te equivoques? (Por cierto, ¿la Asha/Yara de
la serie no debería ser un poco más..., vistosa, por así
decirlo?)) ha huido y se ha refugiado en las tierras que había
conquistado para su padre en Bosqueespeso. Y, mientras tanto, los
dragones crecen en Meeren, donde Daenerys intenta mantener su
reinado.
Danza
de dragones es, en cierta
medida, equivalente a El pozo de la ascensión
de Brandon Sanderson (aquí hablé de la trilogía de Nacidos de la bruma),
pues cuenta lo que pasa después. Después de vencer a los salvajes;
después de abolir la esclavitud y coronarte reina de Meeren; después
de llegar a la gloria tomando Invernalia; después de la venganza.
Desgraciadamente, el vivieron felices y comieron perdices
nunca ha funcionado demasiado bien, y el después
puede ser mucho más duro que el hacer historia y, sobre todo, mucho
más desesperanzador. El invierno se acerca, y tus enemigos son seres
humanos, vencidos y aterrorizados de lo que viene con el frío. La
guerra acecha, y tus súbditos te odian, y aquellos que has liberado
quizás estaban mejor sin tu intervención. El dolor te abraza, y la
gloria se ha convertido remordimientos por todo aquello que tu
orgullo te llevó a despreciar. Tu cabeza tiene precio, y la venganza
no era tan dulce, después de todo, y no consigues descubrir dónde
van las putas.
Aparecen
muchos personajes, la mayoría conocidos, aunque algunos no habían
tenido sus propios capítulos hasta ahora, e incluso alguna sorpresa,
pero son meras comparsas que sirven de fondo a los verdaderos
protagonistas. Porque Danza de dragones
es la lucha y los sacrificios de Jon y Dany por hacer lo que deben
hacer, pese a quien pese, y cargando con sus respectivos fantasmas
(Jon repitiéndose a sí mismo el no sabes nada
de Ygritte me recordaba a esa historia de que los emperadores romanos
llevaban un esclavo que les decía a todas horas que eran mortales),
y también es la huida hacia delante de Theon y Tyrion, que lo han
perdido todo, salvo sus vidas.
Danza
de dragones, a pesar de ser más
largo que Festín de cuervos,
es mucho más redondo. Quizás porque el cuarto libro estaba lastrado
por los excesivos vagabundeos de Brienne, o porque los mejores
personajes se habían quedado apartados (no, Cersei nunca me ha caído
bien. Es mala, intrigante, egoísta y traidora, y ni siquiera es
inteligente. Me da igual que tenga sus propios capítulos o que pase
penalidades, nunca me interesará como personaje, salvo para
alegrarme cuando se hunde. ¡Toma, por víbora!), el caso es que
Festín de cuervos no
estaba a la altura de los libros anteriores, mientras que Danza
de dragones, en mi opinión, sí
lo está.
Otro
inciso. Si, a pesar del aviso anterior, no estáis al día con
Canción de hielo y fuego
y habéis llegado hasta aquí, os habréis zampado unos cuantos
spoilers de libros
anteriores, aunque he intentado evitar los acontecimientos que me
dejaron sin aliento en su momento por vuestro bien. Lo siento mucho,
pero estábais avisados. Así que, esta vez, hacedme caso de verdad y
cerrad el blog salvo que hayáis terminado Danza de
dragones. Y "terminado"
no quiere decir "bah, si total solo me quedan 50 páginas".
No, "terminado" significa hasta el último punto del
apéndice. Y, si no, no sigáis. Os lo advierto. Parad ya. Vamos,
dejadlo ahora, cuando todavía podéis. La curiosidad mató al gato,
¿recordáis? Ya lo sabéis: cualquiera que siga leyendo a partir de
aquí es bajo su completa responsabilidad.
Como
todos los libros de Canción de hielo y fuego,
Danza de dragones
tiene sus sorpresas, algunas más grandes, otras más sutiles, todas
ellas te recuerdan que, aunque creas que ha pasado el peligro, con
Martin siempre pisas terreno pantanoso. Y si no, ahí está la
aparición estelar de cierto personaje que sabíamos muerto con los
sesos estampados contra una pared. Un chaval del que no sabíamos
nada, del que no se había hablado en ningún libro anterior, ni
siquiera bajo su falsa identidad, que sale en tres capítulos y, de
repente, resulta que, hablando mal y pronto, la va a liar parda
reclamando sus derechos. Porque no parece muy probable que su tía
vaya a retirarse a tejer y tomar pastas de limón con sus doncellas
después de todo lo que ha pasado. La verdad es que todo este asunto
no me termina de cuadrar. Ha sido demasiado repentino, demasiado
pillado por los pelos, demasiado innecesario... Evidentemente, Martin
ha revivido a este Lázaro para montar algún follón en los próximos
libros (por cierto, esa es otra: en teoría quedan dos libros más, y
cómo demonios va a conseguir deshacer todo este lío. Espero que no
pretenda arreglarlo de cualquier manera en las últimas páginas,
cargándose de un plumazo una magnífica historia), pero, ¿no se
supone que los deus ex machina
aparecen justo cuando se les necesita?
Sin
embargo, hay un pequeño dato que me ha llamado más la atención,
disparando las alarmas sobre una cosa que leí por ahí (sin deber
haberlo hecho; no debería entrar en foros). El dato en cuestión
está enterrado entre los recuerdos de Ser Barristan: Ashara Dayne,
cortejada por un noble norteño durante el torneo de Harrenhal, se
suicidó tras dar a luz una niña muerta. O Martin ha metido ese dato
para reírse un rato de los lectores más paranoicos, o cierto
norteño era un picaflor, o, mira tú por dónde, al final va a ser
verdad la teoría que recorre internet. Supongo que a estas alturas,
todos habréis leído en algún sitio las trescientas teorías que
hay sobre la paternidad de cierto personaje. Probablemente, la más
aceptada (o la que más he leído, pero tened en cuenta que intento
no mirar cosas por ahí, que luego me llevo muchos sustos), y a la
que me refiero, sea que su padre oficial es, en realidad, su tío.
De
todas formas, como sabréis todos los que habéis llegado hasta aquí
(porque habéis terminado el libro del todo, ¿verdad?), todo este
asunto no es que tenga mucha importancia ya. Sinceramente, yo ya no
me esperaba ninguna sorpresita más. Ea, ya había aparecido el
muchacho y se había lavado el pelo, y la Madre de los Dragones
estaba desaparecida (por cierto, ¡vaya estirón han pegado los
dragones! Ni el de Antena 3...), así que ya estaba bien, ¿no?
¡¡Pues no!! Cuando menos me lo espero, cuando ya estaba terminando
el libro y respirando tranquila porque, esta vez, no había fulminado
a ninguno de mis preferidos, me encuentro con eso. ¿Recordáis a
Joey de Friends cuando cumplió treinta años,
clamando a Dios por incumplir el acuerdo que tenían? Pues entonces
tenéis una idea bastante ajustada de lo que pasó por mi cabeza.
¡¿Qué necesidad había?! A estas alturas de la serie, yo ya me
había acostumbrado, y la Boda Roja y el final de Tormenta
de espadas, aunque me
sorprendieron, no me dejaron noqueada. Pero esto me dejó sin
aliento, igual que cuando Ned perdió la cabeza. Un simple párrafo,
sin florituras, sin adornos, al final de un capítulo, y todo
termina... ¡¿Por qué él, Martin, por qué?! Tan enfadada estaba,
que mi novio descubrió rápidamente lo que había pasado. Según él,
solo la muerte de ese personaje me hubiera cabreado tanto. Así que
mira lo que has conseguido, Martin, por tu culpa le he destripado el
final del libro a mi novio.
Dejando
a parte el cabreo que todavía me dura, Danza de dragones
engancha en la mejor tradición de la serie, y supone una gran mejora
tras Festín de cuervos.
Ahora solo queda esperar a que Martin termine The Winds of
Winter, cuya fecha de
publicación si todo marcha bien, según el propio autor, será dentro de unos tres años (en inglés, claro).
Así que, si todavía os quedaban uñas que comeros, racionadlas
bien, que todavía queda mucho tiempo.

8 comentarios:
Bueno, pues me quedo en el aviso de spoiler... cuando termine el libro te sigo leyendo.
Te busco en twitter.
Ya me contarás cuando lo termines... Ya sé que no debería haber puesto spoilers, pero es que no he podido evitarlo....
¡Saludos!
Lo prometido es deuda: tras una noche en vela, he terminado el libro. Al llegar la página 499 he creado una letanía como la de Arya: George R. R. Martin, la madre que lo parió, sus muertos uno a uno, la leche que mamó, la reina Cersei (a esta la pongo porque no va a conseguir que le sienta lástima).
Y ya comentaré más en otro rato, que ahora no estoy para parentescos ni teorías sobre el lobo-dragón. Tampoco creo que sea el final del personaje... recuerda que es un cambia-pieles. Y Tyrion ha despertado en cama tras semanas en coma, ¿cuántas veces?
Por lo demás, lo peor de todo es tener que esperar 3 o 4 años más. Al menos la serie de TV nos irá quitando el mono...
Jajajaja. ¡Me ha encantado la letanía!
Si llego a pillar a Martin cuando llegué a ese capítulo, ¡lo estrangulo, lo cuelgo, lo decapito y pongo su cabeza en una pica en la terraza! La única esperanza que me queda es ese último suspiro en el que llama a su huargo... Pero no me fío de Martin, es capaz de habérselo ventilado con la excusa de que el único que ha desarrollado sus habilidades de cambiapieles es Bran... ¡Más le vale no habérmelo matado de verdad! ¡Y que no lo reviva la bruja roja, que a ver si lo va a dejar hecho un zombi!
Que, por cierto, lo de Bran es casi peor que lo de Tyrion, ¿cuántas veces han matado a ese chiquillo ya?
En teoría, Winds of Winter iba a tardar como tres años "yendo a buen paso", según Martin. Así que ponle, como mínimo, cuatro. Más otro más (también como mínimo) comiéndonos los nudillos mientras esperamos la traducción... Conclusión: que me voy a hacer vieja esperando que termine.
El problema va a venir cuando la serie pille a los libros; a la serie le quedan dos temporadas más: Tormenta de espadas y, si no recuerdo mal, iban a juntar Festín de cuervos con Danza de dragones. ¡La que se va a liar!
Muchas gracias por comentar, Quino.
¡Saludos!
Todavía lo estoy asimilando... no sé si se ventilará al personaje más querido por el público (encima sin final heroico), pero con Martin nunca se sabe.
En la serie de TV, Tormenta de espadas se dividirá en dos temporadas, aunque puede que en la 4ª la trama avance un poco más. Y Festín y Danza se considerarán un sólo libro, es decir, que los acontecimientos los narrarán cronológicamente, y no separando por personajes.
Eso quiere decir que hay cuatro o cinco años de serie escritos, así que el problema llegará con el 7º libro, muy justito le va a ir.
Y si emiten la última temporada con el 7º libro recién publicado, ¿tendremos que esperar a la traducción mientras los que siguen la serie se enteran del final antes que nosotros? No quiero ni pensarlo...
Yo ya me temía, que, al final, iba a tener problemas con que la serie pillara a los libros... En fin, yo tengo muy claro que primero leeré los libros y luego veré la serie, porque prefiero disfrutar leyendo el final. Además, teniendo en cuenta que los cambios en la serie (el robo de los dragones en Qarth, el cambio sin sentido de la novia de Robb...), vete tú a saber cómo haya derivado la cosa al final.
Y sobre el muerto... Pues vete tú a saber, que este tipo está chiflado. Tampoco nadie se esperaba que se cargara a Ned (todavía me acuerdo de la cara de mi novio cuando lo vio en la serie), y mira lo poquito que le costó.
Y, de todas formas, salvo que las heridas no fueran mortales, las soluciones tampoco me parecen demasiado buenas. Las resurrecciones de los sacerdotes rojos no terminan de ser demasiado fiables. Y, por el prólogo, parece que a los cambiapieles que se refugian de la muerte en sus animales tampoco les va demasiado bien la cosa, porque su personalidad se va difuminando con el tiempo y terminan convertidos en bichos con un poco de conciencia. Bueno, ya veremos en unos tres o cuatro años...
¡Saludos!
Exageráis. El fin de John estaba cantado y su resurrección también. Lo que no quita ni un ápice de interes al personaje.
A mi me resulta más peculiar la trama de Tyron con Daeneris.
Bueno, de todas formas, vuestos comentarios son de agosto y yo escribo en noviembre, así que...
Por último, recordad que Martin tambien esta contratado como guionista de la serie de TV, así que, nadie mejor que él para meterle prisa a los libros. Vamos en apariencia...
Bienvenido a Pues vaya libro friki, Chiquerra.
Pues qué quieres que te diga, yo no me lo esperaba. Después de todo lo que había pasado el chaval en los libros anteriores, de todo lo que había conseguido en este... ¿Va y lo mata? Y, como dice Quino, ¿ni siquiera le da un final digno? ¿Pero qué tiene ese hombre contra esa familia, por todos los dioses?
Sobre la resurrección, supongo que sí, que al final aprovechará alguna de las estratagemas que tiene a su disposición (bien la sacerdotisa roja, bien a través del huargo -y quizás con la ayuda de cierto verdevidente-), o eso espero... Aunque, en realidad, miedo me da de que nos lo devuelva convertido en un zombi sediento de sangre y venganza, como ya hay un ejemplo campando por las Tierras de los Ríos.
Respecto a lo que comentas de que Martin es uno de los guionistas de la serie, eso no le impidió decir que a Winds of Winter le quedaban tres años, yendo a buen ritmo, después de sacar Danza de dragones, y de aquella ya estaba con la serie a vueltas. Después de todo, perfectamente pueden dividir libros en un par de temporadas y rellenar los huecos entre libros. En fin, ya se verá. Lo que sí tengo claro es que la serie terminará antes de tener el último traducido, eso seguro.
Muchas gracias por comentar, Chiquerra.
Saludos.
Publicar un comentario
Cualquier comentario es bienvenido en Pues vaya libro friki (siempre y cuando siga las mínimas normas de educación, claro). Muchas gracias a cualquier lector que se tome la molestia de dejar su opinión.