Vuelvo
con otro libro de Tim Powers, el que leí en su momento después de
En costas extrañas:
Las puertas de Anubis,
después de que Quino me preguntara sobre él en un comentario en la
entrada sobre En costas extrañas.
Tras un prólogo ambientado a
principios del siglo XIX, el autor nos lleva a la actualidad (o lo
que era la actualidad en el momento en el que escribió el libro, es
decir, a los años 80-90) para conocer a Brendan Doyle, un erudito
experto en William Ashbless, un poeta inglés del siglo XIX muy poco
conocido (¡y tan poco conocido, como que se lo inventaron Powers y un amigo!). A Doyle le
han ofrecido un dineral por dar una conferencia sobre Coleridge, otro poeta inglés romántico,
en Londres, y hacia allí vuela para enterarse de los detalles.
En un clima de secretismo absoluto,
un empresario millonario le explica que ha descubierto la forma de
saltar hacia atrás en el tiempo a través de unos "agujeros"
que aparecen periódicamente en ciertos momentos y lugares, lo que le
permitirá asistir a una conferencia que el propio Coleridge dio en
Londres en el año 1810, junto a varias personas interesadas que van
a pagar un ojo de la cara por el viaje. Por tanto, se espera que
Doyle haga de guía turístico, ofreciendo una visión general de
Coleridge y de su época a los viajeros en el tiempo. Doyle, un
hombre destrozado por el alcohol y los remordimientos tras la muerte
de su esposa en un accidente de moto, acepta embarcarse en esa locura
y horas después se encuentra en el Londres decimonónico.
Como
otros libros de Powers, Las puertas de Anubis
es difícil de encasillar. Igual que en En costas extrañas
o en La fuerza de su mirada,
en Las puertas de Anubis
hay una ambientación histórica que comprende desde las campañas
napoleónicas en Egipto hasta mediados del siglo XIX. En ese entorno
histórico, Powers mezcla personajes reales como Lord Byron, con
otros inventados, como Ashbless (aunque cualquiera que no conozca a
los románticos ingleses, como yo, podría llegar a creer que existió
de verdad); hechos reales (la conquista de Egipto por los franceses,
el complot para coronar al Duque de Monmouth,
el viaje de Byron a Grecia, la emboscada a los mamelucos) con
justificaciones basadas en la ciencia ficción (los saltos en el
tiempo) o la fantasía (magia, licantropía...). Sin embargo, esta
mezcla no resulta nunca forzada; es más, llega un momento en el que
resulta casi más plausible que la realidad (aunque esto es todavía
más evidente en La fuerza de su mirada,
de la que ya hablaré en otra ocasión).
Aunque
el desarrollo de la historia es bastante complejo, como suele pasar
siempre que hay saltos temporales incorporados y sus inseparables
paradojas (y si no, recordad ese capítulo de Futurama en el
que Fry termina siendo su propio abuelo), a lo que hay que sumarle
las tramas de los mendigos, de Cara-de-perro Joe, de Jacky..., todos
los personajes y argumentos encajan entre sí como engranajes,
haciendo que nada rechine y quede esa sensación de que los hechos
totalmente fantásticos, los completamente reales y los que tienen un
poco de todo se mezclan de forma natural. También es verdad que,
debido a lo elaborado de la historia, este no es un libro de los que
puedes dejar en la mesilla para ir leyendo a ratos durante varios
meses; el libro exije una continuidad y un poco de concentración
para no perderte con algunas cosas (como la visita al solar, que se
explica bastantes páginas más tarde), pero la habilidad de Powers
para conseguir que te quedes pegado a sus libros y que el esfuerzo
sea soltarlos, no cogerlos, hace que quieras seguir con el libro sin
dejarlo por ahí olvidado.
Por
otro lado, destaca la capacidad de Powers de crear un entorno
histórico con mínimas pinceladas. Igual que pasaba en En costas
extrañas, todo el libro está ocupado por acción (aunque no tan
desenfrenada como en el libro de piratas, eso sí), sin que apenas
quede un hueco para el desarrollo psicológico o la ambientación
histórica. Y, a pesar de que no hay grandes descripciones, es
sumamente fácil imaginar el campamento de los gitanos, o los muelles
atestados de gente, o la guarida de Horrabin... Es más, las playas
de los piratas de En costas extrañas o el Londres de Las
puertas de Anubis son escenarios más vívidos que los de otros
libros con detalladas descripciones de cada piedra de cada casa que
llegan a aburrir a las ovejas.
Saltos
en el tiempo, hombres lobo, elementales, luchas a muerte, dioses
egipcios, la Corte de los milagros londinense...,
todo bien mezclado con una magnífica ambientación histórica
convierten a este libro en uno de los mejores de Tim Powers (para mi
gusto, La fuerza de su mirada es mejor; pero también puede
ser que influya que siempre he preferido los vampiros a los saltos en
el tiempo) y una lectura más que recomendable a cualquiera que
quiera entrar en una historia inclasificable.

6 comentarios:
"Entradas a la carta", muchas gracias, Nymeria. Creo que lo adelantaré unos cuantos puestos en la cola, tiene muy buena pinta. Ya te contaré. ¡Salud!
Jajaja, de nada. Lo cierto es que fue coincidencia que acabara de leer el libro justo cuando lo mencionaste...
Para mi gusto, es uno de los mejores de Powers, junto con La fuerza de su mirada (Esencia oscura es entretenido, pero queda un poco cojo, y Declara la verdad es que lo recuerdo incluso aburrido). ¡Espero que te merezca la pena que se cuele esos puestos!
¡Saludos!
Creo que ya te comenté que según la persona que me hablaba de Powers, la valoración podía ir desde "es un puto genio" hasta "menudo tostón". Por lo que dices, a lo mejor depende de qué libro elijas.
Salud y feliz 2012 (que dicen que es el último).
Hola de nuevo, Quino. Como siempre, lo de los gustos es muy relativo, pero sí es verdad que, como te comenté, hay algunos libros de Powers (Declara, sobre todo) que te hacen pensar en cómo el tío que escribió Las puertas de Anubis o La fuerza de su mirada ha sido capaz de perpetrar ese pestiño. Supongo que si yo hubiera empezado por uno de los malos, mi opinión sería totalmente diferente (entre otras cosas, porque probablemente no me hubiera vuelto a gastar el dinero en otro libro suyo), así que puedo entender el follón de informaciones que te llegan. En cualquier caso, ya me contarás qué tal.
¡Feliz solsticio de invierno!
Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!
Bienvenido a Pues vaya libro friki, David, y feliz 2012 también para ti.
Saludos.
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