sábado, 17 de diciembre de 2011

Capítulo 26: de 'Las puertas de Anubis' y las inclasificables novelas de Tim Powers



Vuelvo con otro libro de Tim Powers, el que leí en su momento después de En costas extrañas: Las puertas de Anubis, después de que Quino me preguntara sobre él en un comentario en la entrada sobre En costas extrañas.

Tras un prólogo ambientado a principios del siglo XIX, el autor nos lleva a la actualidad (o lo que era la actualidad en el momento en el que escribió el libro, es decir, a los años 80-90) para conocer a Brendan Doyle, un erudito experto en William Ashbless, un poeta inglés del siglo XIX muy poco conocido (¡y tan poco conocido, como que se lo inventaron Powers y un amigo!). A Doyle le han ofrecido un dineral por dar una conferencia sobre Coleridge, otro poeta inglés romántico, en Londres, y hacia allí vuela para enterarse de los detalles.

En un clima de secretismo absoluto, un empresario millonario le explica que ha descubierto la forma de saltar hacia atrás en el tiempo a través de unos "agujeros" que aparecen periódicamente en ciertos momentos y lugares, lo que le permitirá asistir a una conferencia que el propio Coleridge dio en Londres en el año 1810, junto a varias personas interesadas que van a pagar un ojo de la cara por el viaje. Por tanto, se espera que Doyle haga de guía turístico, ofreciendo una visión general de Coleridge y de su época a los viajeros en el tiempo. Doyle, un hombre destrozado por el alcohol y los remordimientos tras la muerte de su esposa en un accidente de moto, acepta embarcarse en esa locura y horas después se encuentra en el Londres decimonónico.

Como otros libros de Powers, Las puertas de Anubis es difícil de encasillar. Igual que en En costas extrañas o en La fuerza de su mirada, en Las puertas de Anubis hay una ambientación histórica que comprende desde las campañas napoleónicas en Egipto hasta mediados del siglo XIX. En ese entorno histórico, Powers mezcla personajes reales como Lord Byron, con otros inventados, como Ashbless (aunque cualquiera que no conozca a los románticos ingleses, como yo, podría llegar a creer que existió de verdad); hechos reales (la conquista de Egipto por los franceses, el complot para coronar al Duque de Monmouth, el viaje de Byron a Grecia, la emboscada a los mamelucos) con justificaciones basadas en la ciencia ficción (los saltos en el tiempo) o la fantasía (magia, licantropía...). Sin embargo, esta mezcla no resulta nunca forzada; es más, llega un momento en el que resulta casi más plausible que la realidad (aunque esto es todavía más evidente en La fuerza de su mirada, de la que ya hablaré en otra ocasión).

Aunque el desarrollo de la historia es bastante complejo, como suele pasar siempre que hay saltos temporales incorporados y sus inseparables paradojas (y si no, recordad ese capítulo de Futurama en el que Fry termina siendo su propio abuelo), a lo que hay que sumarle las tramas de los mendigos, de Cara-de-perro Joe, de Jacky..., todos los personajes y argumentos encajan entre sí como engranajes, haciendo que nada rechine y quede esa sensación de que los hechos totalmente fantásticos, los completamente reales y los que tienen un poco de todo se mezclan de forma natural. También es verdad que, debido a lo elaborado de la historia, este no es un libro de los que puedes dejar en la mesilla para ir leyendo a ratos durante varios meses; el libro exije una continuidad y un poco de concentración para no perderte con algunas cosas (como la visita al solar, que se explica bastantes páginas más tarde), pero la habilidad de Powers para conseguir que te quedes pegado a sus libros y que el esfuerzo sea soltarlos, no cogerlos, hace que quieras seguir con el libro sin dejarlo por ahí olvidado.

Por otro lado, destaca la capacidad de Powers de crear un entorno histórico con mínimas pinceladas. Igual que pasaba en En costas extrañas, todo el libro está ocupado por acción (aunque no tan desenfrenada como en el libro de piratas, eso sí), sin que apenas quede un hueco para el desarrollo psicológico o la ambientación histórica. Y, a pesar de que no hay grandes descripciones, es sumamente fácil imaginar el campamento de los gitanos, o los muelles atestados de gente, o la guarida de Horrabin... Es más, las playas de los piratas de En costas extrañas o el Londres de Las puertas de Anubis son escenarios más vívidos que los de otros libros con detalladas descripciones de cada piedra de cada casa que llegan a aburrir a las ovejas.

Saltos en el tiempo, hombres lobo, elementales, luchas a muerte, dioses egipcios, la Corte de los milagros londinense..., todo bien mezclado con una magnífica ambientación histórica convierten a este libro en uno de los mejores de Tim Powers (para mi gusto, La fuerza de su mirada es mejor; pero también puede ser que influya que siempre he preferido los vampiros a los saltos en el tiempo) y una lectura más que recomendable a cualquiera que quiera entrar en una historia inclasificable.

6 comentarios:

Quino dijo...

"Entradas a la carta", muchas gracias, Nymeria. Creo que lo adelantaré unos cuantos puestos en la cola, tiene muy buena pinta. Ya te contaré. ¡Salud!

Nymeria dijo...

Jajaja, de nada. Lo cierto es que fue coincidencia que acabara de leer el libro justo cuando lo mencionaste...

Para mi gusto, es uno de los mejores de Powers, junto con La fuerza de su mirada (Esencia oscura es entretenido, pero queda un poco cojo, y Declara la verdad es que lo recuerdo incluso aburrido). ¡Espero que te merezca la pena que se cuele esos puestos!

¡Saludos!

Quino dijo...

Creo que ya te comenté que según la persona que me hablaba de Powers, la valoración podía ir desde "es un puto genio" hasta "menudo tostón". Por lo que dices, a lo mejor depende de qué libro elijas.

Salud y feliz 2012 (que dicen que es el último).

Nymeria dijo...

Hola de nuevo, Quino. Como siempre, lo de los gustos es muy relativo, pero sí es verdad que, como te comenté, hay algunos libros de Powers (Declara, sobre todo) que te hacen pensar en cómo el tío que escribió Las puertas de Anubis o La fuerza de su mirada ha sido capaz de perpetrar ese pestiño. Supongo que si yo hubiera empezado por uno de los malos, mi opinión sería totalmente diferente (entre otras cosas, porque probablemente no me hubiera vuelto a gastar el dinero en otro libro suyo), así que puedo entender el follón de informaciones que te llegan. En cualquier caso, ya me contarás qué tal.

¡Feliz solsticio de invierno!

David del Bass dijo...

Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

Nymeria dijo...

Bienvenido a Pues vaya libro friki, David, y feliz 2012 también para ti.

Saludos.

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