martes, 7 de junio de 2011

Capítulo 17: de zombis y modas


Zombis. Eso es lo que llena últimamente las estanterías de la zona de fantasía de las librerías. Zombis y más zombis. Todo empezó, si no recuerdo mal, con Zombi. Guía de supervivencia, que, en su momento, me pareció demasiado friki hasta para mí. Luego aparecieron Guerra mundial Z y Apocalipsis Z en los expositores de novedades. Y a partir de ahí, se lió parda: Sherlock Holmes y los zombis de Camford, Orgullo, prejuicio y zombis, LaZarillo Z. Matar zombies nunca fue pan comido, Quijote Z... Incluso hay por Internet una versión zombi de La casa de Bernarda Alba.


No me malinterpretéis, no me disgustan los zombis. Me gustan los libros de Anita Blake, y ella se dedica a levantar zombis. También me gusta En costas extrañas (además, me recuerda a Monkey Island, esa genial y entrañable serie de aventuras gráficas), donde también hay zombis, e incluso salen en algunos libros del Mundodisco. Así que no tengo nada en contra de esos comedores de cerebros lerdos y, generalmente, lentos.

Y ya sé que algo parecido podrían decir de los libros de fantasía o de ciencia ficción (de hecho, dos grandes amigas mías se preguntan si verdaderamente son necesarios tantos "libros de gnomos"). Pero, como todo, los zombis están bien en su justa medida. Una cosa es que haya libros de zombis en el mercado, y otra cosa es que entre los zombis, las dragonadas de Timus Mas y las ocho mil ediciones de El señor de los anillos (con ilustraciones, sin ilustraciones, con imágenes de las películas, en tres tomos, en uno...) no quede sitio para nada más. El problema de este tipo de modas es que a todas las editoriales les entra una prisa súbita por publicar algo parecido (sean libros de zombis, versiones de Harry Potter o lo que toque), y cualquier cosa relacionada con el tema pasa los filtros que, en otra situación, hubieran evitado que saliera al mercado.

Estoy segura de que hay libros de zombis buenos o entretenidos, pero, ¿de verdad hace falta una reinterpretación zombi de El lazarillo de Tormes o 342 páginas dedicadas al Quijote ensartando zombis por los llanos de La Mancha? (Por cierto, Jane Austen consta como autora de Orgullo y prejuicio y zombis, pero los zombificadores de El lazarillo de Tormes y El Quijote aparecen como únicos autores de sus versiones). Y que nadie me venga con eso de que es una forma de acercar los clásicos a la gente joven, porque el que lea Orgullo, prejuicio y zombis no se va a leer de un tirón la obra de Austen.

En fin, de momento habrá que seguir revolviendo entre libros de zombis para encontrar otras cosas, y esperar que el tema no se generalice, como parece que está empezando a pasar con Sentido y sensibilidad y monstruos marinos o Androide Karenina. Como diría el tío de la tienda de cómics de Los Simpson: ¡no hay emoticón que pueda expresar lo que siento...!

4 comentarios:

Quino dijo...

Esta plaga (nunca mejor dicho) de zombies, es lo mismo que ya pasó con los dinosauros a raíz de Parque jurásico, o con las conspiraciones masonico-paranoides que pusieron de moda "El código Da Vinci" y antes "El Ocho".

Es la forma que tiene la industria del libro de ser noticia, de rellenar páginas en los suplementos... del mismo modo que cualquier tema que salga a la palestra será inmediatamente tratado en algún ensayo político del comentarista de la Cope de turno, o con algún libro en clave de humor atribuido a un autor cuyo nombre "canta" a pseudónimo cosa mala.

Esto último le sucede a un amigo escritor. Llega a fin de mes como editor y corrector y por cada libro que le publican tiene que escribir dos sobre la primera chorrada del momento: que si ligar en las redes sociales, que si leyendas urbanas. Por supuesto usa un alias.

De todas formas: ¿no prefieres que les de por los zombis y dejen en paz, por ejemplo, los viajes en el tiempo? A ver si un día me va a venir un vecino hablándome de agujeros de gusano. Es como cuando media España estaba delante de la tele viendo Operación Triunfo: ¡qué tranquilo estaba yo con todos pegados al sofá!

Jimmy Dix dijo...

Entonces esto es como lo de las películas porno, ¿no? Mismos títulos que las normales pero con una X detrás. O lo que es peor: con juegos de palabras (La guarra de las galaxias es todo un clásico ya).

¿Sabes si han sacado El pirata Garrapata zombie?

¡Saludos, wapa!

Nymeria dijo...

Hola, Quino.

Pues sí, es otra moda más, igual que cuando, tras el éxito de Harry Potter, las secciones de niños se hicieron enormes y se llenaron de libros de "niño descubre que es mago y va a una escuela de brujería donde le pasan muchas aventuras". Pero, hasta ahora, que yo recuerde la zona de fantasía había permanecido más o menos libre de estas plagas bíblicas. En cualquier caso, tienes razón; mejor los zombis (que nadie va por ahí vanagloriándose de leer libros de zombis) que los agujeros de gusano (la gente se lee un libro de ciencia ficción y parece que hayan estudiado física espacial).

Gracias por comentar.

¡Saludos!

Nymeria dijo...

Jejejeje, pues sí, mi muy estimado Jimmy, es igual que en las pelis porno. Por lo visto, la mayoría de libros Z son la misma historia pero con zombis de vez en cuando. Aunque, el mejor argumento, con mucha diferencia, es el del LaZarillo Z: resulta que el Lazarillo se enfrentó a una horda de zombis en el siglo XVI y, como es inmortal, regresa en el siglo XXI a cargarse a otros cuantos muertos vivientes. Solo con el argumento ya se me han herniado las meninges, no quiero pensar los efectos secundarios de leer el libro completo.

Y de momento parece que la moda zombi no ha llegado a El pirata Garrapata. Aunque bastante horribles son ya los títulos (del tipo El pirata Garrapata en la ciudad prohibida de Pekín casi pierde el pelukín o El pirata Garrapata es faraón en tiempos de Tutankamón) como para que, encima, aparezcan zombis.

¡Besos!

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