
Muchos años después, curioseando en busca de un videojuego para el cumpleaños de mi hermano, me di de bruces con una recopilación que incluía los tres primeros juegos de Monkey Island, me vino la vena nostálgica y me la llevé. Y entendí a qué venía aquel revuelo del colegio. Tres aventuras gráficas magníficas, hilarantes (cuánto llegué a reírme con la llave de la cabeza de mono gigante), con un protagonista, Guybrush Threepwood, que, de tan pánfilo que era, se hacía querer, y llenas de personajes carismáticos (la gobernadora Elaine, LeChuck...). Guybrush estaba empeñado en ser pirata, a pesar de su incompetencia, y de su mano nos adentrábamos en un Caribe en el que el vudú y la piratería campaban a sus anchas.
Aunque se ha dicho que su creador, Ron Gilbert, se inspiró únicamente en la atracción Piratas del Caribe de Disneylandia, lo cierto es que él mismo confirmó en su blog que el libro En costas extrañas de Tim Powers era la otra gran influencia (las mechas de combustión lenta que Barbanegra se entrelaza en la barba, ¿acaso no recuerdan a la barba en llamas de LeChuck? ¿Y no utilizan ambos el vudú para eternizarse?). Posteriormente, la atracción, el libro y los videojuegos servirían de base para las cuatro películas de Piratas del Caribe (así por encima, Elizabeth Swann y Will Turner, interpretados por Keira Knightley y Orlando Bloom, respectivamente, recuerdan increíblemente a la gobernadora Elaine y a Guybrush, y mientras veía el ataque pirata a Port Royal no podía dejar de pensar en el asalto a Puerto Pollo en el que se ve implicado Guybrush en la tercera parte de Monkey Island; de hecho, el título de la cuarta película, Piratas del Caribe: En mareas misteriosas es el mismo que el título original del libro de Tim Powers On Stranger Tides).
Y así termina esta enorme introducción y llegamos al libro en cuestión: En costas extrañas. No conocía de nada al autor, pero era el libro en que se basaba Monkey Island y para una friki un poco perturbada (es decir, yo), eso basta. Cuando lo leí, me sorprendió. Tanto, que me hice con todos los libros de Powers que pude.
En costas extrañas es un libro de piratas, sí, pero también de magia vudú, de aventuras, de espíritus y zombis, de amor... John Chandagnac es un titiritero que se embarca hacia Jamaica para recuperar la herencia que le arrebató su tío a su padre. En el mismo barco viajan también un exprofesor de Oxford, Benjamin Hurwood, con su hija Beth y un médico que los acompaña para cuidar de la muchacha. Cuando quedan pocas horas para llegar a Kingston, el barco es atacado por piratas, trastocando tanto la vida de Chandagnac, quien se ve rebautizado como Jack Shandy. Como siempre, cualquiera que quiera saber todo lo que pasa en el libro solo tiene que leer la contraportada.
A veces, al leer un libro "delgado" (para los estándares de la fantasía, trescientas y pocas páginas no es demasiado, acostumbrados a las series formadas por varios mamotretos de ochocientas y pico páginas...), puede pasar que el autor haya metido toneladas de aventuras, con una acción frenética, de forma que luego no le ha quedado sitio para que los personajes evolucionen un poco. Otras veces pasa justo al contrario: el libro es un tratado de psicología, pero no pasa absolutamente nada. No digo que, en un momento dado, no pueda gustarme un libro que esté en uno de esos dos extremos, pero, en general, prefiero cuando se encuentra un equilibrio. Tim Powers consigue una cosa extraña: sus personajes no paran ni un minuto (no solo en En costas extrañas, sino también en otros libros suyos, como Las puertas de Anubis o La fuerza de su mirada), están todo el rato de aventura en aventura (os podéis hacer una idea de algunas de las cosas por las que pasa Chandagnac/Shandy en el libro leyendo el segundo párrafo de la contraportada), pero da tiempo para que sufran cambios importantes en su personalidad y forma de ver el mundo. Y lo más importante de todo es que todo fluye naturalmente, sin que dejarte sensación de haber leído una historia excesivamente acelerada.
Otra cosa curiosa de Tim Powers, que ya comenta Rodolfo Martínez en la presentación de libro (típica de todos los libros de Gigamesh), es que utiliza mil veces el mismo esquema y mil veces parece novedoso. Varón joven, culto y civilizado se encuentra, de sopetón, con un mundo primitivo, salvaje, en el que la magia tiene un papel primordial. El protagonista se ve obligado a introducirse en ese mundo, pero se niega a aceptarlo como real; para él no es más que una locura, una pesadilla con la que tiene que tragar. Poco a poco, la pátina de cultura y civilización se va descascarillando, se pierde, muchas veces a base de golpes o heridas, hasta que él se ve totalmente inmerso en ese mundo, viendo normal la lógica de la magia y espíritus que antes veía como algo desquiciado. Al final es el mundo civilizado el que el protagonista cree que es un sueño irreal.
En definitiva, un libro más que recomendable, rápido de leer, con aventuras trepidantes, que engancha desde la primera página.

4 comentarios:
De Tim Powers tengo referencias buenas y malas... me vais a volver loco, jajaja.
Reconozco que lo de Monkey Island me ha picado la curiosidad. Qué tiempos: ¡Yo soy cola, tú pegamento!
Hola, Quino.
Jejeje, es horrible cuando te llegan opiniones contrarias de un mismo libro. Es casi peor que cuando te lanzas a lo desconocido sin referencias de ningún tipo, porque así, al menos, no vas buscando las pegas que le han puesto los demás. Aunque he de reconocer que algunos de los libros de Powers no me han gustado demasiado: Esencia oscura está entretenido, pero un poco flojillo, quizás.
Ya me contarás si te animas con los piratas.
¡Saludos!
Me quedan 20 páginas para terminar "En costas extrañas" y la verdad es que ha sido una buena recomendación. Se lee rápido y, salvo que se estropee en el último capítulo, me está dejando buen sabor de boca.
Creo que me pondré con "Las puertas de Anubis", que también lo tengo por casa; ¿lo has leido?
Hola de nuevo, Quino.
Me alegro de que te esté gustando En costas extrañas. Quizás puede ser por la relación que tiene con Monkey Island, pero yo le tengo un cariño especial a este libro.
Si te ha gustado este, seguro que Las puertas de Anubis también te gusta. De hecho, hace poco lo releí (una costumbre que tengo desde pequeñita, releer varias veces los libros que me gustaron en su momento), así que, ahora que lo tengo fresco, a ver si me animo y escribo una entrada sobre él.
¡Saludos!
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