domingo, 27 de noviembre de 2011

Capítulo 25: de Lois McMaster Bujold y el universo de Miles Vorkosigan



Aprovechando que mi novio me ha regalado el último libro de Miles Vorkosigan publicado en España (Criópolis de Lois McMaster Bujold, ¡gracias!), hoy toca hablar de la creadora de este personaje, Lois McMaster Bujold la buena señora con cara de friki empollona que sale en la foto) y de su famosa y multipremiada saga de ciencia ficción (sus incursiones en la fantasía pura y dura son una historia que deberá ser contada en otra ocasión, más que nada para no tener que comprobar si las entradas tienen una longitud máxima en Blogger).

En los 80, McMaster Bujold vivía en Ohio con sus dos hijos pequeños cuando se quedó en paro. Las dificultades económicas hicieron que aceptara el consejo de una amiga suya, que acababa de vender una novela, y se lanzara a escribir, de forma parecida a lo que haría, años después, J. K. Rowling (ganando más dinero, eso sí). Escribió Fragmentos de honor, El aprendiz de guerrero y Ethan de Athos desde 1983 a 1985 y consiguió venderlas y que se las publicaran en 1986. Como se encarga de repetir una y otra vez Miquel Barceló en las introducciones de cada uno de los libros publicados en España, aunque las tres novelas (y todo el trabajo de ciencia ficción de McMaster Bujold) pertenecen al mismo universo, cada una explora un personaje diferente, como tanteando en busca del mejor protagonista de la serie, que, al final, resultó ser Miles Vorkosigan. Actualmente, y si no me fallan las cuentas, hay catorce libros que siguen las aventuras de Miles, aunque no todos están traducidos al español y mucho menos disponibles en las librerías.

A mi padre le gusta poner varios CD en la minicadena y darle al botón shuffle para escuchar un batiburrillo de cantantes y estilos con el que solo disfruta él. Empiezo a pensar que muchos editores españoles de literatura fantástica / ciencia ficción tienen gustos similares a los de mi padre, solo que ellos hacen un shuffle con el orden de los libros de las series hasta conseguir desesperar al mundo por tener que leer el libro 7 antes del 3, 4, 5 y 6. Cualquier aficionado al Mundodisco sabe de qué hablo, ¿verdad? Pues bien, esto es lo que ha pasado con los libros de Miles Vorkosigan. Sí, alguien podría argumentar que la autora no los ha escrito siguiendo el orden cronológico interno. Vale, acepto pulpo como animal de compañía. Pero eso no quita para que hace unos años, cuando empezaron a reeditar los libros porque estaban descatalogados, publicaran algunos y no otros. Un ejemplo: ¿por qué El aprendiz de guerrero (el cuarto libro según el orden cronológico interno) está en una flamante nueva edición y En caída libre lleva años sin estar disponible? Por cierto, para todos los que estéis interesados, el orden recomendable lo podéis encontrar aquí o, si las nuevas ediciones son parecidas a la que tengo yo, en un apéndice al final de cada libro.

Después de este inciso, volvamos al tema. Primero, la serie de Miles Vorkosigan es ciencia ficción, sí, pero centrándose más en las aventuras que en especulaciones sobre el espacio y el tiempo; vamos, lo que se suele conocer como space opera (para más información sobre el término, aquí está el artículo en la Wikipedia): naves espaciales, agujeros de gusano, batallas a lo grande..., todo eso, y más, porque la autora utiliza todo eso para desarrollar unos personajes geniales, siendo algunos de los secundarios (el abuelo Vorkosigan, Mark) incluso mejores que el protagonista.

Saltándome En caída libre (que está descatalogado desde que empecé a leer la serie), la mayoría de libros se centran en un puñado de planetas: Barrayar, un planeta con un régimen casi feudal, que en una generación ha pasado del aislamiento más absoluto a estar metido en todos los follones del vecindario; Colonia Beta es justo lo contrario, un mundo tecnológico, obsesionado por los derechos de todo el mundo (incluso de los hermafroditas que ellos mismos crearon); Jackson's Whole, una colonia criminal donde se vende de todo, desde armas a clones para las peores perversiones imaginables (por cierto, no creo que a los habitantes de Jackson's Hole, en Wyoming, les haga gracia que se hayan inspirado en su pueblecito para crear ese agujero de inmoralidad y brutalidad que es Jakson's Whole); Cetaganda, un imperio con un funcionamiento un poco enredado que intentó conquistar Barrayar; y Sergyar, un planeta no habitado en el que transcurre la mayor parte de Fragmentos de honor.

Fragmentos de honor y Barrayar se centran en Cordelia Naismith y Aral Vorkosigan, los que luego serán los padres de Miles. Cordelia es una científica betana que comanda una nave de exploración a un planeta recién descubierto; una mujer moderna, cabezota, segura de sí misma (excepto para algunas cosas), valiente. Aral es el heredero de un noble de Barrayar (de ahí el Vor de su apellido), militar, gran estratega..., y universalmente conocido como el Carnicero de Komarr; un hombre de honor que se ha visto abocado a una vida que no le correspondía. Ambos se ven envueltos en un complot a tantos niveles que hasta marea y tienen que colaborar para salvar sus vidas y terminan enamorándose. Y creedme, es una historia de amor poco convencional, divertida, emocionante, que tendrá grandes repercusiones en los futuros acontecimientos de Barrayar y los planetas más cercanos (aunque solo fuera por el nacimiento de Miles).

Los siguientes libros (excepto Ethan de Athos que, sorpresa, sorpresa, tampoco está reeditado desde hace años) siguen las aventuras de Miles. Cualquiera esperaría que Miles fuera el típico protagonista guapísimo, altísimo y macizorro. Pues no. Ese es el primo Iván. Miles es un enano contrahecho, cabezón, lleno de remiendos debido a sus frágiles huesos, tan inteligente que se hace un poco repelente, irónico, persuasivo, hiperactivo y desquiciado, que no puede evitar meterse en todos los líos que se le ponen por delante. Sus aventuras le llevan por distintos mundos bajo distintas personalidades (hasta tres diferentes, lo que le lleva al borde de la locura en Hermanos de armas), enfrentándose a problemas que solo su genial capacidad estratégica es capaz de resolver (aunque también es verdad que, en muchas ocasiones, ese cerebro superdotado también ha sido el causante de crear el problema). Miles es un gran personaje, pero la verdad es que, al final, termina haciéndoseme un poco pesado. Sí, es muy inteligente. Sí, es un gran estratega. Pero, ¿no cansa un poquito que sea tan magnífico, tan perfecto? Y, por los dioses antiguos y nuevos, que deje de ligar ya; tanto quejarse de que solo Iván tiene éxito con las mujeres y resulta que medio universo conocido (incluyendo mujeres, hermafroditas y experimentos genéticos) va tras Miles.

Miles se rodea de una serie de personajes geniales. Sus padres, por supuesto. Su abuelo Vorkosigan, un noble anclado en las antiguas tradiciones (que hubieran obligado a matar a Miles por considerarlo un mutante) que se ve obligado a convivir con su nieto. El sargento Bothari, el guardaespaldas perturbado de Miles y hombre de armas de su padre. Uno de mis favoritos es el primo Iván Vorpatril, un noble vago y despreocupado, que dedica más tiempo a ligar con cualquier ser vagamente femenino que se le cruce en su camino y a evitar que su madre le busque esposa que a su carrera militar. El pobre Iván es un poco lerdo (y más que procura parecer) y en la familia se suelen referir a él como "el idiota de Iván", sobre todo cuando Miles le convence de emprender cualquier locura. Debido a su buen porte, también es el blanco de la envidia (no siempre sana) de Miles, que siente celos por su éxito con las mujeres y por su rápida ascensión en el ejército.

Sin embargo, mi favorito sin lugar a dudas es Mark. No puedo contar demasiado, más que nada para no destripar algunos libros, pero todos los que lo conozcáis tenéis que reconocer que es uno de los mejores personajes de la saga. Un ser complejo, torturado física y psicológicamente durante su infancia y juventud, moldeado para ser otra persona, que, de repente, pierde su razón de ser y se encuentra desnudo, enfrentado a un mundo nuevo, a una nueva familia de la que desconfía y a la que teme. Mark aparece en Hermanos de armas y es la estrella de Danza de espejos, en cuyos últimos capítulos se desarrolla su personalidad de una forma excepcional (si os suenan Jadeo, Eructo, Aullido y el Otro, sabéis de lo que hablo).

En definitiva, la serie de Miles es una apuesta más que recomendable. Llena de acción y aventuras, divertida, con personajes carismáticos, se lee fácilmente (incluso aunque tengáis que leer los libros desordenados) y os hará pasar muy buenos ratos.

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