Aprovechando que mi novio me ha regalado el último libro de Miles Vorkosigan publicado en España (Criópolis de Lois McMaster Bujold, ¡gracias!), hoy toca hablar de la creadora de este personaje, Lois McMaster Bujold la buena señora con cara de friki empollona que sale en la foto) y de su famosa y multipremiada saga de ciencia ficción (sus incursiones en la fantasía pura y dura son una historia que deberá ser contada en otra ocasión, más que nada para no tener que comprobar si las entradas tienen una longitud máxima en Blogger).
En
los 80, McMaster Bujold vivía en Ohio con sus dos hijos pequeños
cuando se quedó en paro. Las dificultades económicas hicieron que
aceptara el consejo de una amiga suya, que acababa de vender una
novela, y se lanzara a escribir, de forma parecida a lo que haría,
años después, J. K. Rowling (ganando más dinero, eso sí).
Escribió Fragmentos de honor,
El aprendiz de guerrero
y Ethan de Athos desde
1983 a 1985 y consiguió venderlas y que se las publicaran en 1986.
Como se encarga de repetir una y otra vez Miquel Barceló en las
introducciones de cada uno de los libros publicados en España,
aunque las tres novelas (y todo el trabajo de ciencia ficción de
McMaster Bujold) pertenecen al mismo universo, cada una explora un
personaje diferente, como tanteando en busca del mejor protagonista
de la serie, que, al final, resultó ser Miles Vorkosigan.
Actualmente, y si no me fallan las cuentas, hay catorce libros que
siguen las aventuras de Miles, aunque no todos están traducidos al
español y mucho menos disponibles en las librerías.
A mi
padre le gusta poner varios CD en la minicadena y darle al botón
shuffle para escuchar un batiburrillo de cantantes y estilos
con el que solo disfruta él. Empiezo a pensar que muchos editores
españoles de literatura fantástica / ciencia ficción tienen gustos
similares a los de mi padre, solo que ellos hacen un shuffle
con el orden de los libros de las series hasta conseguir desesperar
al mundo por tener que leer el libro 7 antes del 3, 4, 5 y 6.
Cualquier aficionado al Mundodisco sabe de qué hablo, ¿verdad? Pues
bien, esto es lo que ha pasado con los libros de Miles Vorkosigan.
Sí, alguien podría argumentar que la autora no los ha escrito
siguiendo el orden cronológico interno. Vale, acepto pulpo como
animal de compañía. Pero eso no quita para que hace unos años,
cuando empezaron a reeditar los libros porque estaban descatalogados,
publicaran algunos y no otros. Un ejemplo: ¿por qué El aprendiz
de guerrero (el cuarto libro según el orden cronológico
interno) está en una flamante nueva edición y En caída libre
lleva años sin estar disponible? Por cierto, para todos los que
estéis interesados, el orden recomendable lo podéis encontrar aquí o, si las nuevas
ediciones son parecidas a la que tengo yo, en un apéndice al final
de cada libro.
Después
de este inciso, volvamos al tema. Primero, la serie de Miles
Vorkosigan es ciencia ficción, sí, pero centrándose más en las
aventuras que en especulaciones sobre el espacio y el tiempo; vamos,
lo que se suele conocer como space opera (para
más información sobre el término, aquí está el artículo en la Wikipedia): naves
espaciales, agujeros de gusano, batallas a lo grande..., todo eso, y
más, porque la autora utiliza todo eso para desarrollar unos
personajes geniales, siendo algunos de los secundarios (el abuelo
Vorkosigan, Mark) incluso mejores que el protagonista.
Saltándome
En caída libre (que está
descatalogado desde que empecé a leer la serie), la mayoría de
libros se centran en un puñado de planetas: Barrayar, un planeta con
un régimen casi feudal, que en una generación ha pasado del
aislamiento más absoluto a estar metido en todos los follones del
vecindario; Colonia Beta es justo lo contrario, un mundo tecnológico,
obsesionado por los derechos de todo el mundo (incluso de los
hermafroditas que ellos mismos crearon); Jackson's Whole, una colonia
criminal donde se vende de todo, desde armas a clones para las peores
perversiones imaginables (por cierto, no creo que a los habitantes de
Jackson's Hole, en Wyoming, les haga gracia que se hayan inspirado en su pueblecito para crear ese agujero de inmoralidad y brutalidad que es Jakson's Whole);
Cetaganda, un imperio con un funcionamiento un poco enredado que
intentó conquistar Barrayar; y Sergyar, un planeta no habitado en el
que transcurre la mayor parte de Fragmentos de honor.
Fragmentos
de honor y Barrayar
se centran en Cordelia Naismith y Aral Vorkosigan, los que luego
serán los padres de Miles. Cordelia es una científica betana que
comanda una nave de exploración a un planeta recién descubierto;
una mujer moderna, cabezota, segura de sí misma (excepto para
algunas cosas), valiente. Aral es el heredero de un noble de Barrayar
(de ahí el Vor de su
apellido), militar, gran estratega..., y universalmente conocido como
el Carnicero de Komarr; un hombre de honor que se ha visto abocado a
una vida que no le correspondía. Ambos se ven envueltos en un
complot a tantos niveles que hasta marea y tienen que colaborar para
salvar sus vidas y terminan enamorándose. Y creedme, es una historia
de amor poco convencional, divertida, emocionante, que tendrá
grandes repercusiones en los futuros acontecimientos de Barrayar y
los planetas más cercanos (aunque solo fuera por el nacimiento de
Miles).
Los
siguientes libros (excepto Ethan de Athos
que, sorpresa, sorpresa, tampoco está reeditado desde hace años)
siguen las aventuras de Miles. Cualquiera esperaría que Miles fuera
el típico protagonista guapísimo, altísimo y macizorro. Pues no.
Ese es el primo Iván. Miles es un enano contrahecho, cabezón, lleno
de remiendos debido a sus frágiles huesos, tan inteligente que se
hace un poco repelente, irónico, persuasivo, hiperactivo y
desquiciado, que no puede evitar meterse en todos los líos que se le
ponen por delante. Sus aventuras le llevan por distintos mundos bajo
distintas personalidades (hasta tres diferentes, lo que le lleva al
borde de la locura en Hermanos de armas),
enfrentándose a problemas que solo su genial capacidad estratégica
es capaz de resolver (aunque también es verdad que, en muchas
ocasiones, ese cerebro superdotado también ha sido el causante de
crear el problema). Miles es un gran personaje, pero la verdad es
que, al final, termina haciéndoseme un poco pesado. Sí, es muy
inteligente. Sí, es un gran estratega. Pero, ¿no cansa un poquito
que sea tan magnífico, tan perfecto? Y, por los dioses antiguos y
nuevos, que deje de ligar ya; tanto quejarse de que solo Iván tiene
éxito con las mujeres y resulta que medio universo conocido
(incluyendo mujeres, hermafroditas y experimentos genéticos) va tras
Miles.
Miles
se rodea de una serie de personajes geniales. Sus padres, por
supuesto. Su abuelo Vorkosigan, un noble anclado en las antiguas
tradiciones (que hubieran obligado a matar a Miles por considerarlo
un mutante) que se ve obligado a convivir con su nieto. El sargento
Bothari, el guardaespaldas perturbado de Miles y hombre de armas de
su padre. Uno de mis favoritos es el primo Iván Vorpatril, un noble
vago y despreocupado, que dedica más tiempo a ligar con cualquier
ser vagamente femenino que se le cruce en su camino y a evitar que su
madre le busque esposa que a su carrera militar. El pobre Iván es un
poco lerdo (y más que procura parecer) y en la familia se suelen
referir a él como "el idiota de Iván", sobre todo cuando
Miles le convence de emprender cualquier locura. Debido a su buen
porte, también es el blanco de la envidia (no siempre sana) de
Miles, que siente celos por su éxito con las mujeres y por su rápida
ascensión en el ejército.
Sin
embargo, mi favorito sin lugar a dudas es Mark. No puedo contar
demasiado, más que nada para no destripar algunos libros, pero todos
los que lo conozcáis tenéis que reconocer que es uno de los mejores
personajes de la saga. Un ser complejo, torturado física y
psicológicamente durante su infancia y juventud, moldeado para ser
otra persona, que, de repente, pierde su razón de ser y se encuentra
desnudo, enfrentado a un mundo nuevo, a una nueva familia de la que
desconfía y a la que teme. Mark aparece en Hermanos de
armas y es la estrella de Danza
de espejos, en cuyos últimos
capítulos se desarrolla su personalidad de una forma excepcional (si
os suenan Jadeo, Eructo, Aullido y el Otro, sabéis de lo que hablo).
En
definitiva, la serie de Miles es una apuesta más que recomendable.
Llena de acción y aventuras, divertida, con personajes carismáticos,
se lee fácilmente (incluso aunque tengáis que leer los libros
desordenados) y os hará pasar muy buenos ratos.

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