domingo, 30 de septiembre de 2012

Capítulo 41: de 'Refugio del Viento' y el genio de Martin y Tuttle

Compré Refugio del Viento sobre todo para aguantar el mono de Danza de dragones. Ya sabéis cómo va la cosa; lo sobrellevas bien durante un par de años y, de repente, anuncian que lo publicarán en unos pocos meses. Entonces es cuando empieza lo malo: el libro en el que no habías pensado (demasiado) durante tanto tiempo no se te va de la cabeza, y la cosa empeora cuanto más se acerca el día de la publicación. Hasta que, cuando quedan solo unos días, te sorprendes leyendo cualquier cosa que haya por casa y calculando si ese libro que estás leyendo distraídamente te durará hasta que consigas el Libro (sí, así, con mayúscula. Y no porque esté hablando de Martin y su Danza de dragones, sino porque el objeto de tu adicción siempre lleva mayúscula). Pero si todavía estás con el libro sustituto cuando llega a tus manos el otro, tampoco pasa nada; se abandona en un rincón y ya está porque lo importante es hincarle las garras al libro de tus sueños y devorarlo como si no hubiera mañana. El problema de los libros sustitutos es que, normalmente, el mono hace que no les prestes la atención debida, pero os adelanto que Refugio del Viento consiguió que me centrara totalmente en él durante los días que pasé leyéndolo.

Refugio del Viento está coescrito por George R. R. Martin y Lisa Tuttle. Todo empezó como un relato que ganó un premio Locus, y luego continuaron con otros dos relatos que completaron con un epílogo y un prólogo para hacer un libro único, igual que pasó con Los viajes de Tuf de Martin.

En un mundo distante en el que hace muchas generaciones se estrelló una nave de colonos procedentes de la Tierra, los humanos se han terminado adaptando a vivir en pequeñas islas en archipiélagos separados por kilómetros y kilómetros de mares embravecidos y plagados de monstruos marinos capaces de hundir cualquier barco. Además, por si la navegación no fuera ya bastante arriesgada, tormentas impredecibles arrasan mares y tierras. Todo ello hace que el contacto entre islas sea muy complicado o imposible a través de barcos, y que se mantenga gracias a los voladores, miembros de la élite, poseedores de unas alas de una tela extremadamente resistente procedente de la antigua nave espacial, que van legando de padres a hijos y con las que planean de una isla a otra llevando mensajes, noticias... En la isla de Amberly, una niña llamada Maris observa a los voladores lanzarse desde los riscos mientras rebusca entre la basura arrastrada a la playa en pos de objetos que su madre pueda vender. Sueña con unirse a ellos en el cielo, pero sabe que está condenada a no despegar los pies del suelo, puesto que es terrana por nacimiento. Aunque eso no le impide subir al acantilado, donde un día llama la atención de Russ, uno de los voladores residentes en la isla. Y hasta ahí puedo leer, aunque, como siempre digo, cualquiera que quiera más información no tiene más que leer la sinopsis de la cubierta.

Refugio del viento es un libro corto, con Maris como protagonista absoluta y un pequeño puñado de secundarios, algunos de los cuales se mantienen de un relato/capítulo a otro. El libro no tiene subtramas (ya sé que estamos todos acostumbrados a libros con varias tramas entrelazadas, y que un libro con una sola línea argumental puede parecer, en principio, demasiado simple, pero dadle una oportunidad). Todo el argumento gira en torno a Maris, a la que vemos en distintas etapas de su vida, desde la infancia hasta que es una anciana, y va mostrando cómo el aleteo de una mariposa de alas de madera cambió el mundo (igual que la mariposa cuántica del clima de Pratchett), y cómo esos cambios causaron otros y otros, de una forma impredecible y que superó todas las expectativas de los implicados, llegando, incluso, a situaciones que provocaron el rechazo de los que apoyaron el primer cambio.

Como ya he dicho, los personajes son pocos: Maris, su hermano y unos cuantos voladores son los principales. Aunque el libro sea relativamente corto (comparado con los de Canción de hielo y fuego o con El camino de los reyes, casi cualquier cosa es corta), se nota la habilidad de Martin para diseñar personajes realistas, bien perfilados, sobre todo la propia Maris y el Alimanco, los más cuidados con diferencia.

Aunque técnicamente es un libro de ciencia-ficción (si salen naves espaciales tiene que ser eso, ¿no?), no esperéis encontrar mucho del tema, salvo alguna mención breve al viaje de los colonizadores, que es más una excusa para justificar que las alas sean tan valiosas e irreemplazables , dando lugar así a una clase social exclusiva, una nobleza intocable que se rige por sus propias normas, determinada por la posesión de las preciadas alas. De hecho, yo diría que el ambiente es más típico de la fantasía que de la ciencia-ficción, con pequeñas poblaciones de tipo feudal con un señor que gobierna la isla, la pequeña casta de los voladores y la plebe (artesanos, pescadores, comerciantes...), que viven en sociedades pseudomedievales atrasadas técnicamente. Para que os hagáis una idea, se da un aire al mundo de Pathfinder de Orson Scott Card, solo que sin que el libro sea un aburrimiento.

Refugio del viento es un libro ameno, que engancha, impregnado de nostalgia, de una tristeza presente incluso en las escenas de vuelo eufórico, un sentimiento que me recordó poderosamente a un relato corto de Martin llamado La flor de cristal. Y, sobre todo, es una buena muestra del genio de Martin, capaz de escribir libros más que recomendables con un estilo aparentemente simple.

6 comentarios:

Quino dijo...

Lo tengo en la lista de la compra desde hace tiempo, y lo único que me tira un poco para atrás es la relación precio/páginas.

¿Has visto la precuela de Nacidos de la bruma? Acabo de comprarla, por aquello que cuentas del mono de novela río. Por suerte tengo unos 50 libros sin leer en la estantería; el problema es que en ninguno sale un enano rubio sin nariz...

Nymeria dijo...

Jejeje, me alegra ver que no soy la única a que compra los libros al peso... Cierto que 18€ por unas 350 páginas, acostumbrados como estamos a los libros que te sirven también de pesas, se hace un poco difícil, pero el libro está bien. De todas formas, si este ya se hace cuesta arriba, lo de El dragón de hielo es como escalar los Alpes... Casi el mismo precio (ronda los 16€) por 74 páginas. Me parece que, por mucho que digan por todas partes que es precioso y maravilloso, y aunque esté ilustrado, ese no va a caer.

Pues mira qué curioso, hoy he comprado Aleación de ley. La verdad es que me daba un poco de miedo, por si no merecía la pena y me estropeaba el buen regusto de Nacidos de la bruma, pero Sanderson me parece un tipo serio que no escribiría una secuela si no fuera a merecer la pena. A ver si este fin de semana lo empiezo...

¡¿Cincuenta libros sin leer en la estantería?! Yo, desde que he logrado leer sin vomitar en el transporte público (bueno, al menos la mayoría de días y únicamente en los trayectos que hago a diario; en los demás me mareo como un pato en cuanto me descuido), devoro tantos libros que ya estoy releyendo los releídos...

Y el enano rubio desnarigado es que es único, gracias a los dioses nuevos y a los antiguos. El problema es que llegará un día en que desaparezca para siempre (aunque con lo que tarda Martin en escribir, todavía nos quedan unos ocho añitos. Porque a él no te lo vas a cargar en el próximo, ¿verdad, señor Martin?).

Gracias, como siempre, por comentar, Quino.

Quino dijo...

Así a ojo tengo pendientes de leer: La saga de Gormenghast, varios de Asimov, la saga de Alvin Maker de O. S. Card (de saldo en Gigamesh, 18€ por 6 libros), El aliento de los dioses y Aleación de ley de Sanderson, una docena de Terry Pratchett (leo como mucho un par al año, para que duren, y más desde que supe que el Maestro está pachucho), la trilogía de "Las naves" de Robin Hobb (otro saldo), secuelas de la saga de Ender, un par de Malaz que me regalaron, clasicazos de CI-FI de esos que compras de saldo "por si algún día los leo"...

Ahora estoy con Joe Abercrombie, que me tendrá un tiempo entretenido, porque cada día saco menos tiempo para este vicio (que yo también reparto el tiempo entre músicas y tebeos).

La ilustradora de "El dragón de hielo" es amiga mía, mañica ella, así que me escocerán menos los 16 eurazos.

Por lo que leí en tu twitter, pronto habrá por aquí una reseña de Aleación de ley...

Gracias a ti por responder.

Nymeria dijo...

Buena lista, sí señor. El aliento de los dioses y Aleación de ley son muy recomendables; más el segundo (¡qué bueno es y qué pena que ya se me haya acabado! Efectivamente, si consigo algo de tiempo libre, escribiré sobre Aleación de ley pronto) que el primero, pero los dos buenos. A Malaz hay que pillarle el truco, porque las tramas dan unos bandazos impresionantes de un libro a otro, pero están muy bien, también. De Pratchett, qué voy a decir, si lo adoro. De hecho, yo controlo (tampoco mucho) los libros de Pratchett que leo esperando para comprarlos, porque no los puedo tener por casa sin devorarlos.

Las naves de Robin Hobb también cayeron en su momento, hace bastantes años. No estaban mal, pero tampoco recuerdo esos libros con un cariño especial. Casi me gustaron más sus libros de El vatídico (por lo menos los tres primeros o así, luego las tramas se despendolan demasiado), pero es que tengo debilidad por los cambiapieles con lobos, claro...

El otro día me topé con El dragón de hielo. Los dibujos son muy chulos (siempre me ha dado una envidia tremenda la gente que dibuja tan bien), pero el libro es todavía más fino de lo que yo pensaba... Todavía se me hace más cuesta arriba...

Pues ánimo con Abercrombie (La mejor venganza, muy bueno; la trilogía de La primera ley es un poco flojilla para mi gusto), y gracias por comentar.

¡Saludos!

Quino dijo...

Me estaba temiendo lo de La primera ley... no acaba de engancharme y a ratos me rechinan algunas cosas. Pero bueno, de momento no me rindo.

A mí los dos últimos del Vatídico también se me hicieron pesados. Me encantaba el juego de la corte, pero parece que no eres autor de fantasía si tus personajes no se van de viaje...

Nymeria dijo...

A mí lo que me fastidió de los últimos libros de El vatídico no es que el protagonista tenga que darse un paseo por los verdes prados para que un libro sea fantasía, sino que, de repente, ya no parecían los mismos libros... Todo el asunto de la forja se dejó en el aire (con todo el juego que podría haber dado); el prota no paraba de dar tumbos de un lado a otro sin venir a cuento, y resolviéndolo todo de una forma muy precipitada; todos se liaron con todos... Yo no sé si es que la mujer se aburrió del asunto, se quedó sin ideas o necesitaba dinero y escribió lo primero que se le pasó por la cabeza, pero los últimos libros degeneraron de mala manera.

La primera ley rechina bastante, sobre todo el último libro (otro que se embrolló intentando terminar y aquello salió como salió). A pesar de todo, me gusta el estilo de Abercrombie, sobre todo en La mejor venganza (infinitamente mejor que La primera ley, por mucho que todos los comentarios de la trilogía que he leído la pongan por los cielos), y probaré algún otro libro, para ver si el problema fue de La primera ley (su primer proyecto serio, si no recuerdo mal) o es que La mejor venganza le salió buena de chiripa.

Gracias por comentar.

¡Saludos!

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