sábado, 27 de julio de 2013

Capítulo 51: de la acción desatada de 'Los héroes' y de cómo me defraudó Abercrombie



Cuando leí el primero libro de La primera ley de Joe Abercrombie me gustó, así que, mientras esperaba que salieran los otros dos en edición de bolsillo, me lancé a leer La mejor venganza. La mejor venganza era mucho mejor que La voz de las espadas, así que cogí Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes con muchas ganas. Y me defraudaron. Mucho. El segundo era regular, pero el tercero… Digamos que la caída de calidad había alcanzado velocidad terminal.

La mejor venganza me había gustado; La primera ley, no. Pero si leéis opiniones por internet, la gente pone a Abercrombie por los cielos, y La primera ley era su primera obra… ¿No sería que había ido puliendo su estilo y por eso La mejor venganza era mucho mejor? ¿No debería darle una nueva oportunidad? Cuando se publicó Los héroes, su última novela en salir en España y también ambientada en el mismo mundo que los cuatro libros anteriores, probé de nuevo, ilusionada y con buena disposición, esperando disfrutar con el libro.

Los héroes continúa las historias anteriores: Dow el Negro se ha erigido en rey del Norte y la Unión ha enviado a varios ejércitos para luchar contra él. Curnden Craw dirige una de las unidades del ejército norteño, una docena, que ha sido enviada a vigilar el paso de los ejércitos de la Unión desde un monumento megalítico conocido como los Dedos, donde terminarán chocando unos y otros y se desarrollará la batalla definitiva. El príncipe Calder, hijo del rey del Norte depuesto por Dow el Negro, intriga para recuperar su posición perdida mientras intenta evitar participar en la lucha que se avecina. Bremer dan Gorst, antiguo hombre de confianza del rey de la Unión, ha sido relegado a informador en los ejércitos dirigidos por el mariscal Kroy, donde sufre por su deshonra; por su voz, tan aguda que todos se burlan de él; y por su obsesión por la hija de Kroy, Finree, dedicada en cuerpo y alma a conseguir que su esposo ascienda en el ejército. Tunny, cabo de la Unión, sigue el estilo militar de Nobby Nobbs: rezagarse hasta que se haya derramado toda la sangre que había que verter y situarse en primera línea para saquear los cadáveres. Los dos ejércitos entablan batalla en el valle cerca de los Dedos, y la novela recoge los hechos ocurridos durante los tres días de lucha.

Los héroes tiene muchos personajes (además de los que he mencionado hay muchos más personajes relevantes, incluyendo algunos viejos conocidos, como Escalofríos), mucha intriga política y mucha acción, además de vísceras y charcos de sangre. Abercrombie utiliza una forma de narrar muy dinámica, saltando bruscamente de un personaje a otro y de una escabechina a otra, dedicándole a cada escena unas pocas líneas. Estos pasajes son verdaderamente impresionantes; en unas pocas páginas el autor muestra la carnicería que es la guerra, comprimiendo tanto el miedo, la euforia y el dolor de tantos combatientes que deja al lector con la sangre bullendo de adrenalina y un nudo en la garganta, impactado por lo que acaba de leer. Reconozco que nunca había leído algo así; muchos autores son muy buenos relatando luchas (por ejemplo, Cornwell consigue que sientas el miedo, los apretujones y la pestilencia de un muro de escudos), pero lo que ha conseguido Abercrombie en esas pocas páginas te deja sin aliento y lo señala como uno de los grandes.

Y, sin embargo, para mi gusto el libro no termina de cuajar. A pesar de esos pasajes estremecedores, a pesar de la originalidad de recoger lo ocurrido en apenas una semana, el libro nunca terminó de engancharme, nunca hizo que deseara que llegara el fin de semana para cogerlo de nuevo (mi bolso es grande, pero no tanto como para poder pasear Los héroes hasta el trabajo). Y, desde luego, nunca consiguió esto. Los personajes no te llegan al corazón: Finree es una arribista (al DRAE no termina de gustarle la palabra trepa); Bremer aburre con su obsesión por su voz y su deshonra y con sus infructuosos intentos de suicidio, y lo único interesante son los pensamientos que no se atreve a decir, sobre todo cuando habla con Finree; Tunny no aporta mucho a la trama, salvo hacer juegos de palabras ocurrentes con los nombres de los novatos; y Bayaz…, cada vez que asoma ese cráneo calvo me dan ganas de arrancarle los ojos y metérselos en la bocaza para ver si se calla (me cae mal desde La primera ley, y la cosa sigue empeorando). De los norteños, los únicos que se salvan (y por poco) son Craw, Calder  y Whirrum. Craw destaca por ser un hombre honrado en medio de tanta víbora mala; las maniobras de Calder, un señorito manipulador e intrigante, para sobrevivir mientras intenta recuperar su posición social resultan interesantes, aunque no consiguen hacer que el libro merezca la pena; y Whirrum, con su mezcla de locura e iluminación, es tan peculiar que atrae.

En conclusión, y a pesar de que todas las críticas hablen de lo genial que es Los héroes, en mi opinión lo único que merece la pena es la maestría de Abercrombie en esos pasajes de acción trepidante, e, incluso así, para mí no justifica la lectura de un libro con personajes sosos y al que le falta interés, alma, o como lo queráis llamar.

1 comentario:

cale dijo...

Para gustos colores. A mí la trilogía "La primera ley" me parece buenísima, de lo mejorcito que he leído, el cinismo que destilan algunos personajes me encanta; por contra sus continuaciones, sin excepciones, no me han llenado en absoluto.
El blog me interesa al tratar sobre libros de fantasía y me encata que te mojes en los comentarios que puedes compartir o no.
Un saludo

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