Cuando leí el primero libro de La primera ley de Joe Abercrombie me gustó, así que, mientras esperaba que
salieran los otros dos en edición de bolsillo, me lancé a leer La mejor venganza. La
mejor venganza era mucho mejor que La
voz de las espadas, así que cogí Antes
de que los cuelguen y El último
argumento de los reyes con muchas ganas. Y me defraudaron. Mucho. El
segundo era regular, pero el tercero… Digamos que la caída de calidad había
alcanzado velocidad terminal.
La mejor venganza me había gustado; La primera ley, no. Pero si leéis opiniones por internet, la gente
pone a Abercrombie por los cielos, y La
primera ley era su primera obra… ¿No sería que había ido puliendo su estilo
y por eso La mejor venganza era mucho
mejor? ¿No debería darle una nueva oportunidad? Cuando se publicó Los héroes, su última novela en salir en
España y también ambientada en el mismo mundo que los cuatro libros anteriores,
probé de nuevo, ilusionada y con buena disposición, esperando disfrutar con el
libro.
Los héroes continúa las historias anteriores: Dow el
Negro se ha erigido en rey del Norte y la Unión ha enviado a varios ejércitos
para luchar contra él. Curnden Craw dirige una de las unidades del ejército
norteño, una docena, que ha sido enviada a vigilar el paso de los ejércitos de
la Unión desde un monumento megalítico conocido como los Dedos, donde
terminarán chocando unos y otros y se desarrollará la batalla definitiva. El
príncipe Calder, hijo del rey del Norte depuesto por Dow el Negro, intriga para
recuperar su posición perdida mientras intenta evitar participar en la lucha
que se avecina. Bremer dan Gorst, antiguo hombre de confianza del rey de la
Unión, ha sido relegado a informador en los ejércitos dirigidos por el mariscal
Kroy, donde sufre por su deshonra; por su voz, tan aguda que todos se burlan de
él; y por su obsesión por la hija de Kroy, Finree, dedicada en cuerpo y alma a
conseguir que su esposo ascienda en el ejército. Tunny, cabo de la Unión, sigue
el estilo militar de Nobby Nobbs:
rezagarse hasta que se haya derramado toda la sangre que había que verter y
situarse en primera línea para saquear los cadáveres. Los dos ejércitos
entablan batalla en el valle cerca de los Dedos, y la novela recoge los hechos
ocurridos durante los tres días de lucha.
Los héroes tiene muchos personajes (además de los
que he mencionado hay muchos más personajes relevantes, incluyendo algunos
viejos conocidos, como Escalofríos), mucha intriga política y mucha acción, además
de vísceras y charcos de sangre. Abercrombie utiliza una forma de narrar muy
dinámica, saltando bruscamente de un personaje a otro y de una escabechina a
otra, dedicándole a cada escena unas pocas líneas. Estos pasajes son
verdaderamente impresionantes; en unas pocas páginas el autor muestra la
carnicería que es la guerra, comprimiendo tanto el miedo, la euforia y el dolor
de tantos combatientes que deja al lector con la sangre bullendo de adrenalina
y un nudo en la garganta, impactado por lo que acaba de leer. Reconozco que
nunca había leído algo así; muchos autores son muy buenos relatando luchas (por
ejemplo, Cornwell
consigue que sientas el miedo, los apretujones y la pestilencia de un muro de
escudos), pero lo que ha conseguido Abercrombie en esas pocas páginas te deja
sin aliento y lo señala como uno de los grandes.
Y, sin embargo, para mi gusto el libro no termina de cuajar. A pesar de
esos pasajes estremecedores, a pesar de la originalidad de recoger lo ocurrido
en apenas una semana, el libro nunca terminó de engancharme, nunca hizo que
deseara que llegara el fin de semana para cogerlo de nuevo (mi bolso es grande,
pero no tanto como para poder pasear Los
héroes hasta el trabajo). Y, desde luego, nunca consiguió esto.
Los personajes no te llegan al corazón: Finree es una arribista (al DRAE no termina de gustarle la palabra trepa);
Bremer aburre con su obsesión por su voz y su deshonra y con sus infructuosos
intentos de suicidio, y lo único interesante son los pensamientos que no se
atreve a decir, sobre todo cuando habla con Finree; Tunny no aporta mucho a la
trama, salvo hacer juegos de palabras ocurrentes con los nombres de los novatos;
y Bayaz…, cada vez que asoma ese cráneo calvo me dan ganas de arrancarle los
ojos y metérselos en la bocaza para ver si se calla (me cae mal desde La primera ley, y la cosa sigue
empeorando). De los norteños, los únicos que se salvan (y por poco) son Craw, Calder
y Whirrum. Craw destaca por ser un
hombre honrado en medio de tanta víbora mala; las maniobras de Calder, un
señorito manipulador e intrigante, para sobrevivir mientras intenta recuperar
su posición social resultan interesantes, aunque no consiguen hacer que el
libro merezca la pena; y Whirrum, con su mezcla de locura e iluminación, es tan
peculiar que atrae.
En conclusión, y a pesar de que todas las críticas hablen de lo genial que
es Los héroes, en mi opinión lo único
que merece la pena es la maestría de Abercrombie en esos pasajes de acción
trepidante, e, incluso así, para mí no justifica la lectura de un libro con
personajes sosos y al que le falta interés, alma, o como lo queráis llamar.

1 comentario:
Para gustos colores. A mí la trilogía "La primera ley" me parece buenísima, de lo mejorcito que he leído, el cinismo que destilan algunos personajes me encanta; por contra sus continuaciones, sin excepciones, no me han llenado en absoluto.
El blog me interesa al tratar sobre libros de fantasía y me encata que te mojes en los comentarios que puedes compartir o no.
Un saludo
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