
Aunque mi plan original era escribir primero una serie de entradas generales dedicadas a mis autores preferidos y después empezar con las críticas de los libros que voy leyendo, he decidido ir intercalando posts de uno y otro tipo. Lo he decidido, como casi siempre, sobre la marcha, porque hace unos días terminé el libro que voy a comentar y quería tenerlo fresco. Además, así mi blog refleja mejor mi tendencia a la entropía (una bonita forma de decir que el desorden me domina); después de todo, si el universo puede tender a aumentar la entropía, yo también.
El libro en cuestión es El gremio de los magos de Trudi Canavan. Como suele ser normal en la fantasía, el libro es el primero de una trilogía (¿por qué casi siempre son trilogías, acaso hay que parecerse a Tolkien hasta en eso o es que tres es el número mágico de libros que un lector cualquiera está dispuesto a comprar sin demasiados problemas?) llamada Crónicas del mago negro. La buena noticia es que, en esta ocasión, los tres libros están ya publicados en español, lo que evita la desesperación hasta que saquen el siguiente y la necesidad de releer los anteriores para recordar los detalles importantes (otra opción, propuesta por una amiga mía, es esperar a que terminen de sacar todos los libros, pero, entonces, te pierdes la mayoría de grandes libros hasta dentro de muchos años), y, encima, en edición de bolsillo (lo que conlleva un ahorro de unos 10€ por libro).
Compré este libro porque el argumento me interesó. Sin entrar en demasiados detalles, para no destripar el libro como hacen en cualquier tienda virtual, todo comienza durante la Purga anual, instituida hace décadas, y consistente en la colaboración entre guardias y magos para expulsar a todos los mendigos, vagabundos y artesanos pobres de la ciudad. Solo los nobles y ricos pueden pasar el invierno dentro de las murallas, mientras que el resto deben buscarse un hueco en los arrabales. Pero ese día, a las puertas de la ciudad ocurre algo que revolucionará el gremio de los magos, atacando algunos de los prejuicios más asentados dentro de la sociedad. Y hasta aquí puedo leer (aunque cualquiera que desee más información puede, o bien mirar en la contracubierta del libro, o, como ya he dicho, mirar en su tienda de libros preferida en la Red).
Desgraciadamente, el argumento es mucho mejor que el libro. Los personajes no resultan atractivos, la historia se deja leer, pero no engancha, el final es previsible (mucho más si ves el título del libro siguiente), el mundo no está trabajado... Probablemente hubiera disfrutado mucho más de este libro si hubiera llegado a mis manos hace años, antes de conocer a Sapkowski, a Martin o a Sanderson, entre otros, pero ahora me resulta uno más del montón.
Como decía, los personajes son planos, sin matices, mal definidos. Imaginad a Tyrion Lannister, de Canción de hielo y fuego, pues aquí son todo lo contrario; incluso la protagonista y los otros cuatro o cinco personajes principales son unos pavisosos. Las relaciones que se establecen entre ellos a lo largo del libro están clarísimas desde el principio para cualquiera con un par de neuronas. Los malos son malos y los buenos son buenos desde el primer capítulo y ninguno evoluciona durante la historia.
Toda la historia transcurre en la ciudad de Imardin, en una tierra llamada Kyralia; la autora nos proporciona (cómo no) sendos mapas, aunque, dada la nula relevancia del resto del país, podía haberse ahorrado el segundo.
Como parece que un libro de fantasía no es de fantasía si no aparecen bichos raros, Canavan se ha sacado de la manga todo un listado de fauna y flora, además de un vocabulario variado, recogido en glosarios al final del libro. El problema es que la descripción de la mayoría de los animales y objetos es tan pobre que esos nombres inventados resultan innecesarios. Por ejemplo, ¿qué aportan el gorín ("animal domesticado de gran tamaño, criado por su carne y para tirar de barcas y carromatos"), el ceryni ("pequeño roedor"), el descanso de enmedio ("almuerzo") o el festín del alba ("desayuno")? ¿Tanto habría cambiado la historia si hubiera puesto buey, ratón, almuerzo y desayuno? Y por no hablar del creativo término abrigolargo que, sorpresa, sorpresa, es ¡un abrigo hasta los pies! Los buenos autores de fantasía inventan nuevos términos cuando, de verdad, aportan algo a la novela, y no por demostrar lo imaginativos y creativos que son. Si, al final, resulta que el bicho es un caballo, ¿para qué cambiarle el nombre? Y si lo haces, por lo menos que aporte algo (por ejemplo, los mearas de Tolkien, una raza de caballos con peculiaridades distintivas).
Mención aparte merece la magia en este libro. Es verdad que es difícil innovar en este tema, aunque a Brandon Sanderson se le dé muy bien, pero lo de las bolas de fuego ya harta un poco. Además, aquí la magia es gratis: no cansa, no requiere recuperación... Los mundos fantásticos no tienen que ser reales, pero sí deberían ser coherentes, algo que se suele exigir en la ciencia ficción pero que muchos autores de fantasía se saltan a la torera. Vale, aceptamos que en ese mundo hay magia, que un tipo es capaz de sanarte un hueso roto en segundos o de hablar mentalmente con otro situado a kilómetros. Pero esa energía debe proceder de algún sitio: normalmente es del mismo mago, con lo que, después del despliegue pirotécnico, queda agotado (como les ocurre a los hechiceros de Sapkowski), aunque también puede ser de elementos externos (como en la alomancia de Nacidos de la bruma, de Brandon Sanderson). Aquí el mago dispone de una fuente interna de energía de la que va extrayendo lo que necesita pero (y aquí llegamos a la falta de coherencia) esa fuente nunca se agota, hagas los hechizos que hagas (aunque, en cierto momento del libro, enseñan a un personaje a agotarla). Eso rechina: es poco realista y, encima, elimina la debilidad clásica de los magos, convirtiéndolos en poco menos que invencibles.
En fin, que, como veis, El gremio de los magos no me ha convencido. Y es que todavía no he aprendido que no me debería fiar de los libros con letras de colores metalizados y en cuya portada alguien ha puesto best seller...
13 comentarios:
Jaja! Me encanta lo de pavisosos... Bien, es una pena lo que dices del libro. A mí los libros de "fantasy" nunca me han llamado nada, pero últimamente leo todas las críticas que hacen de los mismos en mi revista favorita de la historia: SciFiNow.
Y hablan mucho de esta trilogía, que no sé por qué entrega va. La verdad es que en la revista lo ponen bien. Hay que decir que me ha encantado el argumento, me parece very ENGAGING!!
Como no tengo ningún tipo de bagaje en este género (ni en los libros en general, dejemos de mentir) quizá me haga más tilín que al lector habituado a estos mundos, ¿no?
Saludos y a seguir dándole caña al blog.
Hola, Clark.
Pues sí, yo también he visto muy buenas críticas de esta trilogía y el argumento me pareció muy atractivo, pero luego no cumplió mis expectativas. Pero vamos, que esa es mi opinión... Y no es que sea un mal libro, pero a mí me pareció otro del montón.
Eso sí, para un lector nuevo en este tipo de libros y que no quiera complicarse la vida con un lío de nombres, personajes y sitios, puede ser perfecto.
Y que conste que reconozco que un libro como el que me estoy leyendo ahora, Los jardines de la luna, requiere un esfuerzo para entender la trama, seguir a los personajes..., y entiendo que haya mucha gente que no esté por la labor, lo mismo que entiendo que mucha gente se trague programas de tele horribles cuando llegan a las tantas de trabajar porque lo que quieren es descansar un rato antes de dormir.
En fin, que me lío, que ánimo con este libro, Clark.
¡Saludos!
Hola amigo... he llegado a tu blog buscando explicación a la lamentable traducción de "El héroe de las eras" de Sanderson (nombres cambiados, faltas de ortografía, etc...)
Me ha llamado la atención esta entrada, porque hace un mes, antes de ponerme con la trilogía de Sanderson (Elantris, pese a parecerme algo simple en cuanto a la trama, me gusto bastante) empecé con este "El gremio de los magos". Empecé, pero a la página 50 lo dejé colgado.
Duele ver cómo nos tratan algunos editores: campaña de publicidad, portada llamativa, una sinopsis atrayente... podrían poner en la portada "cómpraselo a tu hermano pequeño" en lugar de "Best seller".
En fin, compañero. Seguiré visitando este blog.
Saludos,
Quino.-
Perdón por el cambio de género que te acabo de aplicar. Donde dice "compañero", léase "compañera".
Por cierto, encontré la trilogía de Gormenghast de saldo en un Corte Inglés hace un tiempo. La tengo en la estantería esperando su momento... ¡espero tu opinión!
Bienvenido al blog, Quino, y gracias por tus comentarios (y no pasa nada por la confusión).
Efectivamente, esta trilogía (solamente tuve estómago para leer el primero, pero dudo mucho que la cosa mejore con los dos siguientes) debería estar con los libros de la serie naranja de El barco de vapor y no junto a Juego de tronos y cosas por el estilo. De hecho, en alguna librería, aunque no recuerdo cuál, los vi en los estantes de libros juveniles; desgraciadamente, fue después de haber malgastado mi dinero. De todas formas, nunca he entendido por qué los libros para jóvenes (y me refiero a preadolescentes o adolescentes, no a niños de 5 años) tienen que ser más simples que el mecanismo de un chupete; por ejemplo, un adulto puede disfrutar perfectamente con El libro del cementerio de Neil Gaiman, pese a estar pensado para niños (lo escribió para sus hijas).
Como muy bien dices, muchas editoriales nos toman por imbéciles y creen que, por poner best seller en la portada, todos vamos a quedarnos anonadados con cualquier porquería. Conclusión: al final terminaremos desarrollando una suspicacia enfermiza por cualquier libro que parezca tener éxito.
Ayer mismo terminé La trilogía de Gormenghast, así que pronto escribiré el post correspondiente.
Muchas gracias por tus comentarios y espero verte más por aquí.
¡Saludos!
Ok Nymeria. Espero la crónica de Gormenghast.
Está bien ese recelo a las novelas exitosas (ni Millenium, ni su sucesora me pillarán desprevenido). De todas formas a Pratchett le editan como "Best Seller"...
Precisamente su novela "El asombroso Maurice y sus educados roedores" lleva muy buenas críticas por ser una obra juvenil que puede disfrutar cualquiera.
Quizá también influya a la hora de catalogar las obras que los de mi generación leyéramos a Tolkien con doce años y que mi sobrino a la misma edad se atasque con el cuarto de Harry Potter.
Seguiré visitando. Y si quieres recomendaciones o colaboración, avisa.
Saludos,
Quino.-
Hola otra vez, Quino. Pues sí, muchos libros de Pratchett se anuncian en la cubierta como best seller. Aunque reconozco que ver eso me provoca un repelús irracional y visceral; se ve que ya estoy desarrollando mi suspicacia contra cualquier superventas.
Aunque todavía no he leído El asombroso Mauricio y sus roedores sabios (estoy esperando la versión de bolsillo), estoy segura de que, como dices, cualquiera podrá disfrutar con ese libro. De hecho, yo me lo pasé pipa con Pequeños hombres libres, que, en teoría, Pratchett escribió para jóvenes (adoro a los Feegles).
Yo creo que el problema es que los autores de literatura juvenil no se complican la vida y sacan libros como churros (a pesar de que haya excepciones, como Pratchett o Gaiman), más que el que los jóvenes no sean capaces de afrontar un libro complicado. De hecho, la prima de mi novio, que tiene 15 años, dice que los libros de Crepúsculo son basura. Así que no debe ser solamente culpa de los chiquillos... Recuerdo que, cuando yo tenía 12 o 13 años, la poca literatura juvenil que había me parecía un poco simplona, así que me tuve que empezar a buscar las castañas, aunque no sé qué hubiera hecho si hubiera tenido a mi disposición las toneladas de libros juveniles que hay ahora (eso sí, la mayoría son versiones de Harry Potter y vampiros ñoños); quizás hubiera tardado más, mareada por tanto libro a mi disposición.
Muchas gracias por tu comentario, Quino. ¡Saludos!
Hola, Quino
Quisiera decir, en defensa de la trilogía, que no estoy de acuerdo contigo en varios apartados de tu reflexión.
El primero es que, si hubieras leído el segundo libro antes de haber escrito sobre el primero en tu blog, te habrías dado cuenta de que, en realidad, las relaciones entre los personajes no son tan predecibles (sobre todo en el tercero).
En segundo lugar, el mapa de Las Tierras Aliadas si que te va a hacer falta en el segundo libro (y más en el tercero).
Por último quisiera recalcar un fallo ENORME que has tenido al final de tu crítica. Los magos no pueden usar la magia indefinidamente!!! Como bien viene en el segundo (y en el primer) libro, los magos tienen una fuente de poder que deben aprender a controlar. Y cuando la agotan tienen que esperar a que se reponga! (Que crees si no que hizo Rothen?)
Se que para gustos, colores. Pero no creo que debas comentar tan a la ligera sobre un libro sin siquiera haberte enterado bien del todo de que va la historia. He de decir que a mi ha sido una trilogía que me ha enamorado (sobretodo con el tercer libro) y que (dado todos los libros que has comentado en esta reseña) a ti también te podría llegar a gustar si leyeras el segundo.
Una quinceañera a la que le encanta leer.
Hola Nymeria!
He de decir que no estoy de acuerdo contigo en que normalmente el problema no está en los jóvenes, sino en el libro.
Hoy en día hay muchos jóvenes que incapaces de apreciar un buen libro si no lo pones con palabras y estructuras gramaticales fáciles. Te lo digo porque tengo 15 años y conozco a muchos chic@s de ese tipo (que ya solo por ver lo gordos que son los libros de Kent Follet o Jean M. Auel y las palabras tan "complicadas" que tienen se pierden historias increíbles)
Bienvenido al blog, anónimo.
Chavales que no son capaces de leer nada más complicado que la etiqueta del champú los hay ahora, los había cuando yo era adolescente y los ha habido siempre. Igual que siempre habrá chicos que devoran todo lo que les cae en las manos y que van demasiado adelantados según los estándares de los adultos. Pero dejando eso aparte, sigo pensando que muchos autores de libros juveniles se esfuerzan poco (o las editoriales se preocupan menos de la calidad de sus libros); no tienes más que ver que en las estanterías de las librerías hay tropecientas versiones de Harry Potter, Crepúsculo y demás... Pero, vamos, que no solo pasa con la sección juvenil; últimamente en los boletines de tiendas virtuales que me llegan no aparecen más que copias de Cincuenta sombras de Grey, algunas hasta con títulos muy parecidos...
Gracias por comentar. ¡Saludos!
Creo que, en realidad, te diriges a mí, que soy la que ha escrito la entrada, y no a Quino. Lamento mucho si te ha molestado la entrada; entiendo perfectamente lo que es que critiquen algo que te encanta, pero eso no va a hacer que cambie de opinión sobre este libro.
Con todos los libros de calidad que hay y los que salen todos los días (afortunadamente, cada vez hay más editoriales y colecciones dedicadas a la fantasía en España, así que no falta la oferta), no estoy dispuesta a perder el tiempo dándole una oportunidad a una serie que, aparentemente, empieza a mejorar en ¡el tercer libro! Y no, no hace falta leerte todo lo habido y por haber sobre una saga para saber si te gusta o no, y menos cuando llevas tantos años leyendo. Esto es muy simple: o engancha o no engancha. Y, si no engancha, ¿para qué seguir leyendo? Tengo a Martin, a Sanderson, a Sapkowski, a Pratchett, a Powers, a Cornwell... Prefiero releer cualquier libro de ellos a dedicar mis ratos libres a un libro que me aburre.
El gremio de los magos es simplón y tópico, por mucho que prometiera la idea de partida (que, en manos de alguien como Sanderson, me hubiera tenido pegada al libro. Prueba con su Aleación de ley y verás lo que es engancharse a un libro). Los personajes no tienen entidad y, aunque no me acuerdo de prácticamente nada del libro después de casi dos años (y eso que tengo buena memoria; pero, cuando algo no me interesa, desaparece todo rastro de mi cerebro), ninguno resulta interesante. Dices que las relaciones entre los personajes dejan de ser "tan previsibles" (miedo me da) en el tercer libro... El problema no es solo que sean previsibles (pudiendo disfrutar del nido de malas víboras de Canción de hielo y fuego...), sino que, encima, son aburridas. La relación maestro-pupilo está más vista que el tebeo, y "el camino del héroe" es un clásico, pero, a pesar de eso, siguen funcionando. Te pongo un ejemplo: la relación de Vin y Kelsier de Nacidos de la bruma, de Sanderson. Una chica menuda, callada, arisca, que termina confiando en Kelsier, que se convierte en su mentor. Así, sobre el papel, pueden parecer dos personajes más del montón, y, sin embargo, Sanderson les da vida y te hace empatizar con ellos, algo que Canavan no consigue en este libro.
Desgraciadamente, ni siquiera se salvan la ambientación (si quieres algo de verdad bueno, prueba con El camino de los reyes de Sanderson; una maravilla de mundo) o el sistema de magia (sorpresa, sorpresa: ¡bolas de fuego!).
El problema con este libro no es tanto el libro en sí, sino las mentiras de la campaña de publicidad. Es un libro que tendría que estar entre los libros juveniles, pero se empeñan en ponerlo a la altura de los grandes de la fantasía. Como decía Quino un poco más arriba, podrían poner en la portada "cómpraselo a tu hermano pequeño" en lugar de "Best seller". Que no digo que este libro no pudiera haberme gustado cuando tenía quince años, cuando leía la Dragonlance (incluso la Dragonlance tenía a Raistlin, y eso compensaba parte. Pensándolo bien, probablemente hubiera optado por la Dragonlance de todas formas...), pero no ahora, con tantas maravillas a mi alcance. Y con esto no digo que esté todo el día leyendo a genios. También leo libros como los de Anita Blake de Laurell K. Hamilton; son lo que son, pero entretienen y eso me basta. Lamentablemente, El gremio de los magos no llega ni a entretenerme.
Pero, como dices, para gustos, los colores. Y, por mucho que yo no lo haya disfrutado, me alegro mucho de que a ti te haya gustado y de que seas una apasionada lectora.
Saludos, y muchas gracias por tu comentario.
A eso no puedo decir nada :)
PD: aunque no siempre comparta tu opinión... el blog no está nada mal :))
¡Bienvenida de nuevo!
Jejeje, lo bueno de este mundo es que hay más opiniones que colores, y eso le da vidilla al blog.
Muchas gracias por tus comentarios, y espero volver a verte por aquí.
¡Saludos!
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