sábado, 23 de octubre de 2010

Capítulo 5: de las promesas de 'Los jardines de la luna' y de la clasificación de la fantasía actual


Nueva crítica de libros. En esta ocasión, le toca el turno a Los jardines de la luna de Steven Erikson, el primer libro de la serie de Malaz: el libro de los caídos.

Últimamente, las reseñas de libros de fantasía los clasifican en dos categorías: los que se parecen a El señor de los anillos y los otros. En este segundo apartado, lo normal es calificar el libro como "fantasía adulta" (como si El señor de los anillos o, peor todavía, El Silmarillion, fueran para críos) y compararlo con Geralt de Rivia, si el que escribe la referencia es europeo, o, lo que es más frecuente, con Canción de hielo y fuego. Pues bien, Los jardines de la luna lleva directamente en la contracubierta un extracto de una reseña de The New York Times comparándolo con la obra de Martin (a la que ya dediqué esta entrada). Y, creedme, el que quiera un Canción de hielo y fuego 2, que siga buscando, como dicen en las tapas de los yogures.

Malaz no es Canción de hielo y fuego. Aunque los personajes son carismáticos, no llegas a conocerlos lo suficiente como para amarlos u odiarlos. Los jardines de la luna (de momento, el único que he leído, aunque estoy con el segundo: Las puertas de la Casa de la Muerte) no engancha como, al menos a mí, me enganchó Juego de tronos (el primer libro de Canción de hielo y fuego). Donde Canción de hielo y fuego te mantiene siempre (o casi siempre) en tensión, Los jardines de la luna tiene trozos bastante farragosos. Con esto no quiero decir que este libro no sea recomendable —ya que, si no, no estaría con el segundo (cuando algo no me gusta, como me pasó con El gremio de los magos, ya no sigo gastándome el dinero—), sino quejarme de la manía de comparar peras con manzanas; porque, como ya decía la gran pensadora Ana Botella, "las peras y las manzanas son componentes distintos".

En Los jardines de la luna empieza la narración de las guerras iniciadas a lo largo de todo el mundo por la emperatriz Laseen, que continuará a lo largo del resto de libros. La historia de Malaz: el libro de los caídos es complicada, muy complicada. Tanto que, cuando empecé a leer el libro, tras echarle un vistazo al resumen de la contraportada, pensé que los editores habían puesto el argumento de otro libro, porque los Abrasapuentes no aparecían ni en pintura. No os sorprendáis, porque esto ya pasó con ¡Guardias! ¿Guardias? de Terry Pratchett; aquí podéis encontrar el resumen que venía en el libro, y aquí (en la estupenda web La concha de Gran A'Tuin) de lo que realmente va el libro; os prometo que en ninguna página sale el famoso ejército de enanos.

Volviendo a Los jardines de la luna, en el prólogo Erikson explica que, aunque se lo planteó, no estaba dispuesto a darlo todo mascadito, por lo que da por sentado que habrá gente que se rinda en el primer tercio de libro (aunque con eso no quiere decir que la sensación de no haber leído varios libros introductorios se pierda en los otros dos tercios). Probablemente, el autor haya pecado de pretencioso. Me explico: él y un amigo, Ian C. Esslemont, quien también está publicando novelas de Malaz, crearon este mundo para jugar al rol y, posteriormente, intentaron venderlo como una película; tras el fracaso, Erikson empezó a escribir Los jardines de la luna y el resto de las novelas. Evidentemente, disponía de un universo muy detallado y complejo, que él conocía al dedillo y, como cualquier inexperto que domina un tema, escribió los libros como si los demás también supiéramos de qué hablaba (como el tema de los Ascendientes, que está empezando a aclararse en el segundo libro, aunque lentamente). Tampoco ayuda el hecho de que, cada poco, el argumento vaya saltando de una ciudad a otra, de un personaje a otro, sin establecer conexiones con los anteriores hasta mediado el libro. De ahí que el libro te deje con un regusto amargo, con la sensación de ser un niño que escucha conversaciones entre adultos. Pero eso no quita para que también te quede la impresión de que es algo grande y que merece la pena seguir con el segundo libro (el cual, por cierto, es menos lioso, al menos hasta donde he llegado; aunque, a su vez, comienza otro arco argumental sin demasiada relación con el de Los jardines de la luna).

Lo bueno es que, de momento, la editorial (La Factoría de Ideas) está publicando los libros bastante seguidos, lo que ayuda a no perderse tanto. Hace unos años la publicación estaba en manos de Timun Mas (el que la editorial reina de las dragonadas tipo Dragonlance y demás comprara los derechos de Malaz es un misterio sin resolver), con su manía de sacar los libros partidos por la mitad (y cada volumen a precio de libro completo, por supuesto) y cuando les apetecía, y de dejar a medias las series, por lo que podéis dar gracias al dios que más os guste de que, al final, se haya hecho cargo La Factoría de Ideas.

En resumen, Los jardines de la luna es un buen libro (aunque podría haber sido mucho mejor) que abre las puertas a una historia que se promete grandiosa. Ahora solo hace falta ver si Las puertas de la Casa de la Muerte cumplen con lo prometido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre es un placer ver las reseñas de "Vaya lirbo friki". En esta ocasión aún haber cierto aire que te declina a pensar que no es del todo un buen libro, me ha intrigado y creo que voy a comenzar la saga estas navidades.

Nymeria dijo...

Bienvenido a Pues vaya libro friki, grupsintesiB.

El problema de Los jardines de la luna no es que sea un mal libro, que no lo es, sino que terminas perdido. Demasiadas cosas sin explicar, muchas intrigas que se mencionan de pasada..., todo hace que te quedes con la sensación de que tienes algo grande entre manos, aunque no sepas muy bien por qué, ni seas totalmente capaz de explicar lo que ha pasado ahí.

Aunque, después de llegar hasta La Casa de Cadenas (y con Mareas de medianoche en la mesilla esperando a tener tiempo estas vacaciones), he llegado a la conclusión de que no es cosa de este primer libro, sino que es el estilo del autor. A Erikson le gusta llevar muchas tramas para delante y saltar de tema cuando parece que va a explicar algo, y hay que aceptarlo si se quieren leer los libros.

Eso sí, para mí, el mejor libro de Malaz hasta ahora ha sido Memorias del hielo, con diferencia.

Espero que disfrutes con Malaz, y gracias por comentar.

Saludos.

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