sábado, 19 de febrero de 2011

Capítulo 12: de Terry Pratchett, del Mundodisco y de las risas en las paradas de autobús


Desde que empecé con los posts sobre mis autores favoritos, mi novio insiste en preguntarme por qué todavía no he hecho una entrada sobre Terry Pratchett, si es uno de los que más nombro. Pensando y pensando, he llegado a la conclusión de que un post sobre Pratchett supera mis muy limitadas habilidades como escritora de reseñas. ¿Cómo puedo hablar de su obra, si ni siquiera conozco suficientes sinónimos de genial? Aun así, como la incapacidad es también osada, como la ignorancia, aquí estoy, desvariando sobre Pratchett, que tiene la culpa de que la gente me mirara raro en la parada del autobús cuando leía sus libros* (aunque, pensándolo bien, quizás las carcajadas que se me escapaban tuvieran algo que ver con las miradas raras).

Sir Terry Pratchett es el mundialmente conocido autor de la serie del Mundodisco, cuyos libros se venden como churros; lleva vendidas más de 65 millones de copias en 37 idiomas, y es uno de los autores que más venden en el Reino Unido (justo detrás de J. K. Rowling, por supuesto), según la biografía de Pratchett escrita por su agente (es muy larga y el dato está casi al final, pero si alguno queréis echarle un vistazo podéis encontrar el original aquí y una traducción aquí).

El Mundodisco viaja a través del espacio a lomos de los cuatro elefantes que descansan sobre la concha de la tortuga estelar Gran A'Tuin (cuyo sexo es una de las grandes polémicas filosóficas del Mundodisco) y está tan lleno de magia que la luz lo recorre más despacio de lo habitual. Esta magia permite que existan cosas tan peregrinas como el peral sabio (del que se fabrican maletas y cayados de mago mágicos, capaces de seguir a su dueño allá donde vaya), el vino de uvas reanuales (que te provoca resaca antes de beberlo), los dragones que solo existen si crees en ellos, las distorsiones espaciales que hacen que ciertos edificios sean más grandes por dentro que por fuera (como la biblioteca de la Universidad Invisible, donde se forman los magos), o manifestaciones folclóricas antropomórficas como la Muerte (con su túnica negra con capucha y su guadaña y todo), el Hada de los Dientes (el Ratoncito Pérez inglés)...

Los libros están protagonizados por distintos personajes (Rincewind, la Muerte, etc.) o grupos (la Guardia, las brujas, los magos de la Universidad Invisible, etc.) y tienen la enorme ventaja de que son autoconclusivos, es decir, que la historia empieza y termina en el libro. Además, se pueden leer en cualquier orden porque las referencias a libros anteriores no son demasiadas. Aunque, por supuesto, siempre es más recomendable leerlos en el orden cronológico, que, ojo, no es el de publicación de los libros en español (aquí son tan listos que publicaron Eric y Tiempos interesantes años después que El país del fin del mundo, cuando este es la continuación de los otros dos); si no queréis perderos, consultad el orden de lectura actualizado en la web de Pratchett.

Y por qué se venden tanto estos libros, os preguntaréis. Pues porque son magníficos, geniales, divertidos, originales... Pratchett nos ofrece la gran parodia del género fantástico (héroes bárbaros con más de ochenta años, achaques y dentaduras postizas, magos acomodados e incompetentes, brujas que usan más la psicología ─la cabezología, como diría Yaya Ceravieja─ que la magia...), que, en realidad, esconde una irónica parodia del mundo real (quizás más evidente cuando trata temas concretos, como el nacimiento del cine en Imágenes en acción, el mundo del rock 'n' roll en Soul music, o la guerra en Regimiento monstruoso). Todo aliñado, además, con juegos de palabras, situaciones rocambolescas (por ejemplo, cuando, tras el robo de tres caballos, los cuatro jinetes del Apocalipsis ─Muerte, Hambre, Guerra y Peste─ se convirtieron en el jinete y los tres peatones del Apocalipsis), personajes estrafalarios y notas a pie de página realmente descacharrantes. Yo los he leído y releído varias veces y me sigo riendo igual que la primera vez o más (a mi pobre novio, que es un santo, casi le dio un infarto la primera vez que me dejó leyendo a Pratchett y me dio un ataque de risa; ahora ya ni me mira raro cuando lo hago).

Todos los personajes son maravillosos, sean o no protagonistas: Muerte, el Equipaje (no preguntéis, porque a ver cómo os explico que es un baúl de viaje...), el Tesorero y Ridcully, los Nac Mac Feegle, el cabo Noobs, Leonardo Da Quirm (un homenaje a Leonardo Da Vinci), Yaya Ceravieja y Tata Ogg, el Bibliotecario (que es un orangután, los bichos preferidos de Pratchett), Zanahoria, el Gran Gaspode, Y-voy-a-la-ruina Escurridizo... En fin, que los libros del Mundodisco, tanto los escritos para jóvenes (como Los pequeños hombres libres) como los dirigidos a adultos, son novelas mucho más que recomendables para todos los públicos (también para los que no suelan leer fantasía), aunque, eso sí, los dos o tres primeros libros son mucho más flojos (y, aun así, son buenos) que el resto.

Pero, como no solo del Mundodisco vive el friki, también os recomiendo los otros libros de Pratchett: La trilogía de los gnomos o Nación, el primer libro que publicó después de anunciar que sufre una variante rara de la enfermedad de Alzheimer. Mención aparte merece Buenos presagios, un libro que escribió a medias con Neil Gaiman sobre la reencarnación del Anticristo y la venida del Apocalipsis (nada que ver con gnomos y dragones, para aquellos a los que les den urticaria) que es, simple y llanamente, maravilloso.

Para finalizar quería decir que, aunque debido a mi limitada habilidad esta entrada no refleja todo mi entusiasmo por la obra de Pratchett y mucho menos lo magnífica que es (al menos, sirve como homenaje), merece la pena leer a Terry Pratchett, de verdad. Y para todo aquel que quiera meterse más a fondo en el Mundodisco, os recomiendo la web La concha de Gran A'Tuin.

*: Nota para madrileños (lo siento, pero no he viajado lo suficiente en el transporte público de otras ciudades como para saber si se repite el fenómeno en otros sitios): hay ciudades en las que la gente se sorprende más al verte leer un libro en el autobús que si vieran un perro verde conduciendo el vehículo. Incluso aunque no te rías leyendo, de verdad.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hablar de las cosas que más te apasionan siempre es un problema. A mí me da auténtico pavor no hacerles justicia -aunque en mi caso es más tema de discos que de libros, la idea vendría a ser la misma. De todas formas, tú te las has arreglado estupendamente! Buena ¿reseña? ¿resumen? loquesea. Presentación.
Oook!

Nymeria dijo...

¡Bienvenido, jmhulme!

Pues sí, hablar de tus favoritos siempre es infinitamente más complicado que criticar lo que no te ha gustado. Como tú dices, el miedo a no hacerle justicia a este magnífico autor (aunque otros autores me encantan, Pratchett es el que me llevaría a una isla desierta), en mi caso mezclado con el problema de cómo hablar de su obra en general pero, a la vez, meterme en detalles, complicó mucho las cosas. Pero tomándose las cosas con calma (como dirían en la Universidad Invisible de XXXX –ese continente totalmente distinto de Australia que, "por pura causalidad resulta un poco... australiano"– Sedatio et tranquilitas), todo terminó saliendo.

Con tu comentario se me quita un peso de encima, sabiendo que el post le ha gustado a alguien que conoce la obra (¡viva el Bibliotecario!).

Por cierto, buen blog el tuyo; aunque la música no sea lo mío, me gusta el tono.

¡Saludos!

Tyrion Lannister dijo...

Llego tarde. Bueno, no, tardísimo. Pero aún así, gran resumen de lo que es y significa El Maestro, El Hombre del Sombrero. Como Kevin reconocido desde hace mucho, mucho tiempo, felicidades, has transmitido tus sentimientos de forma perfecta.
Seguiré leyendote.

Nymeria dijo...

¡Bienvenido a Pues vaya libro friki, Tyrion Lannister, y muchas gracias por comentar!

Lo bueno de las entradas de los blogs es que son como los libros, siempre andan por ahí, incluso mucho después de publicados, para que alguien los descubra, sea cuando sea.

Pratchett es magnífico, simplemente. Divertido, ocurrente, original... Un genio. El problema era que la entrada quedaba un poco corta si solo decía eso... Jejeje. Pero, como ya dije en la respuesta a jmhulme, me quedo tranquila si gente que lo conoce y lo adora cree que la entrada está bien.

¡Saludos!

Tyrion Lannister dijo...

Siempre es bueno conocer a fans de Pratchett. Yo llevo años esparciendo su palabra por donde voy y nunca he conocido a nadie que se arrepienta.
Te dejo mis 2 céntimos al respecto, que yo también le dediqué un post hace tiempo http://pullerandtank.wordpress.com/2010/04/22/homenaje-a-terry-pratchett/
Espero que te guste :)

Nymeria dijo...

Todo el mundo debería ser fan de Pratchett. Por ley. Y el mundo sería un lugar mucho mejor. Y, además, todos sabrían de dónde viene ese bicho tan raro que es el ornitorrinco.

Yo he intentado convencer a amigas de que le dieran una oportunidad, pero cuando llego a lo de un mundo soportado por cuatro elefantes que van encima de un astroquelonio se echan para atrás. ¡No lo entiendo! Durante siglos la gente pensaba que la Tierra era una especie de pizza con un dragón que te comía si te caías por el borde, y a nadie le parecía mal...

¡Me pasaré a leer tu entrada sobre Pratchett!

¡Saludos y gracias por comentar!

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