viernes, 2 de septiembre de 2011

Capítulo 21: de los montones de arena, las mariposas del caos y Blogger



Hace años, en la carrera, un profesor nos habló en clase sobre un científico que investigaba los montones de arena (sí, esos que todos hemos hecho de pequeños en la playa mientras pasaban las dos dichosas horas de la digestión que había que esperar para bañarse). Primero me imaginé el laboratorio de aquel tipo, con pequeñas montañitas cubriendo todas las superficies y un montón de becarios dejando caer granito a granito sobre ellas para ver si se derrumbaban o no; la playa metida en el laboratorio, muy bucólico. Luego estuve dándole vueltas a quién le daría una subvención para investigar los montones de arena. Solo después de intentar descubrir la utilidad de aquello decidí dejar de divagar y volver a conectar con la charla del profesor, que explicaba que el montón de arena era un sistema dinámico, en el que cada grano nuevo podía no hacer nada o causar una avalancha, sin que, en principio, fuera predecible lo que iba a hacer.

Las montañitas de arena se podía considerar un modelo de laboratorio del efecto mariposa (ya sabéis, ese concepto basado en un proverbio chino sobre que el aleteo de una mariposa puede provocar un temporal al otro lado del mundo. Como apunte literario friki, la mariposa del caos tiene cierto peso en Tiempos interesantes de Terry Pratchett; en este libro se llama la mariposa cuántica del clima y tiene fractales de Manderbrot en las alas, y cada vez que aletea se complican las cosas para Rincewind, el protagonista), que aunque pueda parecer raro, tiene sus aplicaciones en muchas disciplinas científicas, entre ellas la ecología. Al igual que la teoría del caos y los fractales, esos dibujos tan bonitos que aparecen recurrentemente en la naturaleza.

Todo esto me volvió a la cabeza al descubrir que Blogger había cambiado su interfaz para "mejorar la experiencia del usuario" (lo que yo traduje por "hemos intentado que no se cuelgue tanto y que copiar la entrada que has escrito previamente en un procesador de textos no se convierta en un martirio que terminará únicamente cuando te conformes con que la foto estará en la línea del texto que le salga de las narices a Blogger y encima en un tamaño ligeramente distinto –para que fastidie más– al que te hubiera gustado"). Ni corta ni perezosa me lancé a probar la nueva versión, (ilusa de mí). Todo fue bien, no se cambió aleatoriamente el tipo de letra al poner la foto, ni los párrafos perdieron el formato al ver la vista previa. Pero Murphy (el de "todo lo que puede empeorar, empeora") esperaba agazapado en un rincón, esperando su momento. Y el momento llegó cuando me pudieron las ganas de intentar colocar bien la foto y le di a la opción "volver a la interfaz anterior". Y todo empeoró. Y mucho. Tan mal fue que estuve en un tris de borrar el post y volverlo a crear.

Después de esto, llegué a la conclusión de que es una pena que a Per Bak, el tipo de los montones de arena, no le diera tiempo de utilizar a fondo Blogger. Se hubiera dejado de tanto granito de arena y hubiera podido experimentar con cómo hacer cualquier cambio mínimo (y a veces, incluso, simplemente pensar en hacerlo) en una entrada desata un torbellino de reacciones tan dispares como la desaparición aleatoria de los espacios entre algunas palabras, una tormenta de exabruptos, el desequilibro de neurotransmisores o la subida de la presión arterial del autor del post. Quizás el artículo resultante comparando Blogger con la mariposa del proverbio chino, publicado en el Journal of Physical no-sé-qué, hubiera podido ganar un Premio Ig Nobel...

Nota: mientras intentaba publicar esta entrada he descubierto ya no me servía introducir las cursivas con los comandos <i></i> ni incluir los enlaces para que se abrieran en otra ventana con el script HTML como había hecho hasta ahora (incluso en la entrada de los cangrejos), sin tener que utilizar las herramientas de Blogger. Por supuesto, ha pasado en el post con más enlaces de todos los que he escrito. La unión del efecto mariposa y la ley de Murphy que se produce al usar Blogger es, probablemente, el fenómeno más aterrador del mundo...

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