domingo, 18 de septiembre de 2011

Capítulo 22: de los dos primeros libros del 'Ciclo de Hyperion' y el hombre de Piltdown



Hyperion y La caída de Hyperion de Dan Simmons son la primera mitad del Ciclo de Hyperion (o Los cantos de Hyperion), formado, además, por Endymion y El ascenso de Endymion. Aunque siempre se dice que forman un solo ciclo, más bien son dos grupos: La caída de Hyperion es la continuación directa de Hyperion, al igual que El ascenso de Endymion respecto a Endymion; sin embargo, aunque los acontecimientos de los dos primeros libros y de los dos últimos están conectados, entre ambas historias pasan más de doscientos años.

Pero hoy no voy a hablar del ciclo entero, sino únicamente de Hyperion y La caída de Hyperion. En un futuro muy, muy lejano, en el que la humanidad ha colonizado decenas de planetas, uno de los personajes, el cónsul, recibe un mensaje de la FEM (algo así como la presidenta de la Hegemonía, que es el conjunto de planetas habitados por la humanidad) invitándolo a participar en el peregrinaje a las Tumbas del Tiempo de Hyperion, junto con otras seis personas más. Debido a la inminente invasión del planeta por parte de los éxters y a la próxima apertura de las Tumbas del Tiempo (una serie de templos y edificios que están viajando hacia atrás en el tiempo desde el futuro, y que en pocos días sincronizarán su tiempo con el tiempo del resto del universo —aquí es donde mi novio, que no es muy amigo de la ciencia ficción, dice: “¿¡qué!? ¿Qué las tumbas van hacia atrás en el tiempo?” y deja de leer la entrada—), será la última ocasión en la que se realizará ese peregrinaje, en el que los siete participantes van al encuentro del Alcaudón, el temible guardián de las Tumbas del Tiempo, un ser venerado por la Iglesia de la Expiación Final (o Iglesia del Alcaudón) como Señor del Dolor (aunque el resto de gente, especialmente los que comparten planeta con él, lo consideren una picadora de carne con patas que asesina a cualquiera que se acerque por allí), para pedirle un deseo. Una vez en la órbita de Hyperion, el cónsul conoce a los otros seis peregrinos. Dado que ninguno de ellos es seguidor de la Iglesia del Alcaudón, no se explican por qué han sido elegidos para el peregrinaje, por lo que deciden contar sus historias mientras se dirigen hacia las Tumbas para intentar sacar algo en claro.

El primer libro, Hyperion recoge las historias de los peregrinos. Unas son más interesantes (como la del sacerdote Hoyt), otras son más emotivas (la del erudito Sol Weintraub), y hay alguna que se hace un poco pesada; la narración de Kassad es de aventuras, mientras que la de Brawne Lamia es un relato negro, pero todas van desvelando pequeños detalles de la trama. Probablemente a algunos les pueda parecer lento, porque apenas pasa nada importante salvo cuando cuentan las historias. De hecho, parece más un recopilatorio de cuentos de distintos tipos con un trasfondo común que una novela, pero, a pesar de todo, el final (aunque es un poco raro, la verdad) te deja con ganas de saber qué pasa después.

En el segundo libro la acción se precipita, compensando la tranquilidad del primer libro. Aunque no es una acción frenética, lo cierto es que los personajes no paran, bien de moverse, bien de tomar decisiones trascendentales. (Y tampoco puedo contar más, para no destripar el primer libro). En este libro, el centro de la historia se amplía: mientras que en Hyperion la información se limita a los peregrinos, La caída de Hyperion nos aporta un panorama mucho mayor, que incluye el trasfondo de intrigas políticas que han provocado la situación. Los misterios del primer libro se desvelan a lo largo de este de forma fluida (y no al final y a trompicones como pasa en otros libros, que te dejan pensando que al escritor se le acabó el dinero y tuvo que terminar precipitadamente para cobrar el cheque), con lo cual, en realidad, se podría decir que este primer grupo, centrado en Hyperion, es autoconclusivo.

Para los que disfrutéis con estas cosas, los libros están llenos de referencias o alusiones a otros autores y personajes históricos. El más claro es John Keats: Hyperion y Endymion y Lamia (el apellido de una de las peregrinas) están sacados de los títulos de tres de sus obras; la capital de Hyperion se llama Keats; se citan con frecuencia frases o fragmentos de poemas suyos… Y, por supuesto, en todas partes encontraréis que la estructura de Hyperion es la misma que la de Los cuentos de Canterbury de Chaucer.

No obstante, hay muchas otras menos evidentes, como, por ejemplo, la que esconde San Teilhard, del que es seguidor el personaje de Paul Duré. Teilhard de Chardin fue un jesuita, filósofo y paleontólogo que propuso el Punto Omega del que también se habla en los libros. Sin embargo, Dan Simmons, además de utilizar las teorías de Teilhard en su libro, también tomó un episodio muy controvertido de su vida, aunque introduciéndolo en la biografía de Duré. Teilhard fue uno de los implicados en el descubrimiento del hombre de Piltdown. Como es muy probable que esto no os suene de nada, os resumo la historia: a principios del siglo XX, un arqueólogo aficionado inglés llamado Charles Dawson presentó un cráneo de un homínido que combinaba una morfología craneal muy similar a la de un humano moderno (aunque con una capacidad cerebral más reducida) con una mandíbula totalmente simiesca, encontrado en Piltdown, Reino Unido, junto con herramientas de piedra. Por supuesto, los ingleses quedaron encantados con el hallazgo del eslabón perdido en su tierra. Después de todo, los franceses y los alemanes ya habían alardeado todo lo que habían querido de sus cromañones y neandertales (respectivamente), y ahora los ingleses podían jactarse de tener al antepasado de ambos, lo cual era, además, un apoyo para que los nacionalistas justificaran la superioridad inglesa (evidentemente, que los humanos hubieran evolucionado en Inglaterra era mucho más sensato que el que se hubieran desarrollado en Asia o en África. ¡Hombre, pues claro!). El problema resultó ser que Dawson y probablemente Teilhard (quien había recogido fósiles en la zona de la que provenía la parte simiesca del hombre de Piltdown) y otros implicados, habían fabricado el fósil a partir de un humano medieval, una mandíbula de orangután de 500 años, unos dientes fósiles de chimpancé y unas herramientas de indios americanos, todo cubierto de una pátina de hierro y cromo (aunque hubo gente que se tragó la mentira hasta los años 50).

Volviendo a los libros, y ya para acabar, Hyperion es una magnífica mezcla de estilos que encuentra en La caída de Hyperion una continuación estilísticamente más convencional, pero con la que encaja perfectamente. Una historia con muchas líneas argumentales que se entrecruzan pero que no dan las respuestas que tanto esperas hasta prácticamente el final, manteniéndote con la tensión de la curiosidad. Una historia que se puede leer como ciencia ficción, pero que esconde un trasfondo filosófico que puede resultar interesante a un no aficionado a la ciencia ficción. Un libro (porque, aunque lo vendan partido en dos, debería ser un solo libro) más que recomendable.

2 comentarios:

Quino dijo...

Yo lo leí hace años ya, fue mi primera novela de CI-FI y fue la que me hizo aficionarme al género.

Lo que más me gustó es la mezcla de subgéneros: robótica, viajes en el tiempo, entropía... aunque lo que comentas de las tumbas de tiempo, y otros detalles más complicados de entender para un profano, asustarían a más de uno, no sólo a tu costilla (a mí me costó pillar la trama)

"La caida..." me gustó todavía más. En la estantería tengo Endimión esperándome... a ver qué lustro me pongo con él.

Por cierto, mi último hallazgo, por si no lo conocías: "la guerra de las salamandras", de Karel Capek. CI-FI antigua, catastrofista y divertidísima. Se lee de un tirón y aunque tiene 75 años, como habla de la estupidez humana, parece que hable del presente, jejeje. Recomendado 100%

Saludos!

Nymeria dijo...

¡Hola, Quino!

La verdad es que Hyperion y La caída de Hyperion son más que recomendables, aunque hay cosas extrañas como lo de las tumbas que viajan hacia atrás en el tiempo (de todas formas, es cuestión de aceptar esos detalles como hacemos todos cuando en fantasía aparece un dragón o un mago; que el que sea ciencia ficción no quiere decir que no pueda haber cosas de lo más raro).

Yo no he leído los dos libros sobre Endymion, así que no puedo opinar, pero la mayoría de comentarios que he leído por ahí dicen que no mantienen el nivel, sino que parecen más bien una forma de prolongar la historia para seguir sacando dinero...

Muchas gracias por recomendarme La guerra de las salamandras; lo había visto por ahí, pero nunca me había decidido. A ver si lo leo y hago una entrada...

Gracias por comentar.

¡Saludos!

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