Muchas veces he hablado en este blog
de libros que he comprado por una corazonada. Sin más información
que la que viene en la contraportada, sin referencias de otras
personas..., periódicamente me lanzo a leer un libro a la aventura.
A veces, las más, me sale bien. Eso sí, cuando me equivoco, fracaso
estrepitosamente, como con El gremio de los magos
(sí, ya sé que tengo un trauma con ese tema; qué le voy a
hacer...). Mi última aventura ha sido un libro de ciencia-ficción,
Los tejedores de cabellos, primera novela de Andreas Eschbach,
que ha recibido varios premios por esta y por las que ha escrito
después.
Lo que me atrajo de Los tejedores
de cabellos fue su argumento. En un planeta perdido en una
galaxia remota, una casta de artesanos dedican su vida a tejer una
única alfombra destinada al palacio del dios-emperador. La
peculiaridad de la alfombra reside en el material del que está
hecha: los cabellos de las mujeres e hijas del artesano, que va
recogiendo y anudando en complicados patrones hasta que, al final de
su vida, logra terminar un tapiz de la altura de un hombre, que vende
para financiar la vida y obra de su único hijo varón.
Hay que reconocer que no es un libro
al uso. Está formado por capítulos cortos (de unas quince páginas
como máximo), cada uno cuenta la historia de un personaje; historias
muchas veces anodinas, en ocasiones sin mayor interés que el
llevarte al siguiente personaje (en buena parte del libro, los
protagonistas de cada capítulo se pasan el relevo unos a otros,
moviéndose hasta contactar con el siguiente protagonista al final
del capítulo). Así que no hay ningún protagonista que mantenga el
hilo del argumento (por muchas ramificaciones que se quieran
introducir), sino que la verdadera protagonista es la historia de las
alfombras de cabellos, lo que puede descolocar un poco al principio,
dado que no sabes muy bien por dónde va a avanzar la cosa.
Es a mitad del libro, más o menos,
cuando ya el desconcierto se desvanece y empiezas a encontrarle un
cierto sentido al libro e interés a la historia (que, hasta ese
momento, daba la impresión de deslavazada) hasta que, al final, los
engranajes ocultos a lo largo del libro se mueven para que encajen
todas las piezas y con una revelación grandiosa en las últimas
páginas, puedes ver el tapiz que ha ido tejiendo el autor, tan
delicado como una alfombra de cabellos.
Así que preparaos para un libro de
ritmo pausado, desconcertante y que me recordó, en cierta forma, a
El sexto sentido. Un libro que merece la pena por su final,
por cómo algo tan despiadado se narra en un tono tan tranquilo y
cordial, que te deja la sensación de ser un libro redondo. Lo que no
sé es si, igual que pasa cuando ves por segunda vez El sexto
sentido, al releer el libro, sabiendo ya cómo termina, todo
estará tan bien terminado como parece la primera vez.

2 comentarios:
Parece uin libro muy interesante.
Te felicito por tu blog.
Un saludo y mucho éxito.
Oliver
Bienvenido a Pues vaya libro friki, Oliver.
El libro está muy bien, merece la pena leerlo.
Muchas gracias por comentar.
¡Saludos!
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