lunes, 31 de diciembre de 2012

Capítulo 44: de 'Los tejedores de cabellos' y su parecido con 'El sexto sentido'

 
Muchas veces he hablado en este blog de libros que he comprado por una corazonada. Sin más información que la que viene en la contraportada, sin referencias de otras personas..., periódicamente me lanzo a leer un libro a la aventura. A veces, las más, me sale bien. Eso sí, cuando me equivoco, fracaso estrepitosamente, como con El gremio de los magos (sí, ya sé que tengo un trauma con ese tema; qué le voy a hacer...). Mi última aventura ha sido un libro de ciencia-ficción, Los tejedores de cabellos, primera novela de Andreas Eschbach, que ha recibido varios premios por esta y por las que ha escrito después.

Lo que me atrajo de Los tejedores de cabellos fue su argumento. En un planeta perdido en una galaxia remota, una casta de artesanos dedican su vida a tejer una única alfombra destinada al palacio del dios-emperador. La peculiaridad de la alfombra reside en el material del que está hecha: los cabellos de las mujeres e hijas del artesano, que va recogiendo y anudando en complicados patrones hasta que, al final de su vida, logra terminar un tapiz de la altura de un hombre, que vende para financiar la vida y obra de su único hijo varón.

Hay que reconocer que no es un libro al uso. Está formado por capítulos cortos (de unas quince páginas como máximo), cada uno cuenta la historia de un personaje; historias muchas veces anodinas, en ocasiones sin mayor interés que el llevarte al siguiente personaje (en buena parte del libro, los protagonistas de cada capítulo se pasan el relevo unos a otros, moviéndose hasta contactar con el siguiente protagonista al final del capítulo). Así que no hay ningún protagonista que mantenga el hilo del argumento (por muchas ramificaciones que se quieran introducir), sino que la verdadera protagonista es la historia de las alfombras de cabellos, lo que puede descolocar un poco al principio, dado que no sabes muy bien por dónde va a avanzar la cosa.

Es a mitad del libro, más o menos, cuando ya el desconcierto se desvanece y empiezas a encontrarle un cierto sentido al libro e interés a la historia (que, hasta ese momento, daba la impresión de deslavazada) hasta que, al final, los engranajes ocultos a lo largo del libro se mueven para que encajen todas las piezas y con una revelación grandiosa en las últimas páginas, puedes ver el tapiz que ha ido tejiendo el autor, tan delicado como una alfombra de cabellos.

Así que preparaos para un libro de ritmo pausado, desconcertante y que me recordó, en cierta forma, a El sexto sentido. Un libro que merece la pena por su final, por cómo algo tan despiadado se narra en un tono tan tranquilo y cordial, que te deja la sensación de ser un libro redondo. Lo que no sé es si, igual que pasa cuando ves por segunda vez El sexto sentido, al releer el libro, sabiendo ya cómo termina, todo estará tan bien terminado como parece la primera vez.

2 comentarios:

Oliver dijo...

Parece uin libro muy interesante.
Te felicito por tu blog.
Un saludo y mucho éxito.
Oliver

Nymeria dijo...

Bienvenido a Pues vaya libro friki, Oliver.

El libro está muy bien, merece la pena leerlo.

Muchas gracias por comentar.

¡Saludos!

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